Bancos bolivianos suspendieron operaciones en la capital por motivos de seguridad ante manifestaciones antigubernamentales. El gobierno desplegó más de 2500 efectivos policiales.
LA PAZ.– Varios bancos bolivianos cerraron el martes temporalmente sus sucursales en la ciudad de La Paz alegando motivos de seguridad debido a los disturbios provocados por manifestaciones antigubernamentales.
Con el cierre de las sucursales, las operaciones se limitan a los servicios bancarios online y a los cajeros automáticos. La medida se toma en medio de crecientes manifestaciones de sindicatos, mineros, trabajadores del transporte y grupos rurales en las últimas semanas, que presionan al presidente centrista Rodrigo Paz para que revierta las medidas de austeridad y combata el aumento del costo de vida. Algunos manifestantes han pedido la renuncia del presidente.
Bancos como el Banco Nacional de Bolivia, el Banco de Crédito de Bolivia (BCP), el Banco Económico y el banco estatal Banco Unión cerraron algunas sucursales en el centro de La Paz por motivos de seguridad, redirigiendo a los clientes a los servicios de banca en línea y cajeros automáticos. Funcionarios de esos bancos informaron que las operaciones no se reanudarían hasta que las protestas hayan disminuido. La Asociación de Bancos de Bolivia (Asoban) declinó comentar sobre la causa de los cierres, pero afirmó que los bancos operaban parcialmente.
Las protestas también han provocado bloqueos generalizados de carreteras, dejando camiones varados y contribuyendo a la escasez de alimentos, suministros médicos y combustible.
En tanto, el gobierno y la Policía activaron este martes un operativo reforzado en La Paz y El Alto ante reportes de inteligencia que anticipan nuevas movilizaciones de sectores alineados con Evo Morales, un día después de la violenta jornada que dejó destrozos en espacios públicos y privados, agresiones a civiles, periodistas y al menos 11 policías heridos, según informó el diario El Deber. El comandante nacional de la Policía, Mirko Sokol, confirmó que existían informes sobre un nuevo intento de movilización hacia la sede de gobierno y advirtió que se actuará con mayor contundencia para evitar otro episodio de violencia. “Tenemos los reportes de que va a haber nuevamente movilizaciones que van a volver a bajar a la ciudad, pero esta vez vamos a actuar de otra manera”, afirmó la autoridad policial a radio Panamericana y pidió además a la población registrar con fotografías y videos a quienes cometan actos vandálicos para facilitar su identificación y procesamiento penal.
Según Sokol, más de 2500 efectivos policiales fueron desplegados para resguardar el orden en ambas ciudades. La instrucción, dijo, es intervenir contra cualquier persona que incurra en hechos de violencia durante manifestaciones que, remarcó, deberían desarrollarse de forma pacífica. “El que comete un delito tiene que responder ante la justicia”, sostuvo.
Por su parte el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, endureció el tono y anunció acciones judiciales no solo contra los detenidos, sino también contra dirigentes a quienes responsabilizó por la escalada del conflicto. “Hemos vivido una jornada lamentable de agresión a ciudadanos, periodistas, policías y bienes públicos. Hubo más de 100 detenidos y muchos de ellos serán llevados ante la justicia, como también sus dirigentes”, afirmó.
El gobierno sostiene que los disturbios no respondieron a una protesta social por la situación económico, sino a una acción coordinada con fines desestabilizadores en medio del conflicto político y social que atraviesa el país.
Por su parte la empresa Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) informó el lunes que personas ajenas a la empresa bloquearon los accesos a la planta de Senkata, en El Alto, lo que impidió el normal funcionamiento de las operaciones y el despacho de combustibles hacia distintas regiones del país. Mediante un comunicado, la estatal advirtió que los bloqueos en varias rutas nacionales también afectan el tránsito de camiones cisternas y dificultan el flujo regular de carburantes, lo que genera desabastecimiento en algunas zonas. “Los bloqueadores no permiten el flujo normal de combustibles, impidiendo el paso de las cisternas de transporte de YPFB hacia las zonas afectadas”, señala el pronunciamiento. La empresa explicó que, debido al conflicto, suspendió temporalmente el envío de combustibles a las regiones bloqueadas por razones de seguridad industrial y para resguardar la integridad de conductores, personal operativo y equipos de transporte.
En medio de la crisis, el presidente colombiano, Gustavo Petro, pidió este martes al gobierno de Estados Unidos no “atacar” al expresidente boliviano Evo Morales, al vincular su mensaje a una entrevista hecha a ese exmandatario en la que denunció que en el pasado reciente ha sido objeto de al menos tres atentados contra su vida. “Le solicito al gobierno de Estados Unidos no atacar al expresidente Evo Morales. No confundir la lucha social de campesinos cultivadores de hoja de coca con narcotráfico. Esperar la conclusión del panel de expertos de la comisión sobre drogas de la ONU”, afirmó Petro, desde su cuenta de X. El mandatario colombiano sostuvo que “un ataque a un expresidente legítimo y dirigente indígena como Evo Morales, solo llenará de sangre toda la América Latina”, al tiempo que pidió a Washington respetar la diversidad y abrir el camino al diálogo.
Petro ha estado muy activo en sus redes sociales frente a la situación social por la que atraviesa Bolivia. El fin de semana, el presidente colombiano sostuvo que las protestas bolivianas obedecían a una “insurrección popular” y eran “la respuesta a la soberbia geopolítica”, al tiempo que ofreció su gobierno como puente para una salida dialogada a ese conflicto interno. Las declaraciones de Petro desataron la molestia de la cancillería boliviana, que advirtió que sus afirmaciones “no reflejaban la buena relación entre los dos países” y le recordó que los problemas internos se resolvían entre ciudadanos de ese país.
En recientes mensajes en X, el presidente colombiano dijo que siempre estará “al lado del pueblo”, aseguró que en Bolivia había una “lucha por la dignidad latinoamericana” y acusó a su par de Argentina, Javier Milei, de estar del lado de la represión en La Paz. “La colaboración de Milei con la represión al pueblo de Bolivia se parece a cuando Hitler ayudó a Franco con bombardeos alemanes nazis”, afirmó Petro.
