Un informe global revela que los jóvenes de entre 14 y 30 años protagonizan protestas en más de 30 países, impulsados por la desigualdad, la falta de empleo y la desconfianza en las instituciones. En Argentina, un estudio local muestra su visión crítica de la democracia y los partidos políticos.
El Rastreador de Protestas de Carnegie contabilizó 53 manifestaciones de 10 mil personas o más en 33 países durante el último año. Las causas recurrentes incluyen frustración ante la desigualdad creciente, alto costo de vida, dificultades laborales, corrupción e incertidumbre económica. Los protagonistas de estas movilizaciones son los integrantes de la Generación Z, nacidos entre 1996 y 2012, que hoy tienen entre 14 y 30 años, según Pew Research Center.
Este grupo representa el 25% de la población mundial y, para 2030, constituirá el 30% de la fuerza laboral global. Un estudio de Bloomberg Economics, basado en más de 22 millones de datos, identificó una ola global de descontento que lleva a la Generación Z a protestar frente a un futuro que perciben como distópico, con la sensación de que las estructuras económicas tradicionales les fallan. Argentina no escapa a esta tendencia.
Un estudio de Zuban Córdoba realizado a mediados del año pasado, con una muestra de jóvenes de entre 16 y 30 años, revela que al 62% le interesa la política, aunque al 77% le genera sentimientos negativos. Las universidades son las instituciones que más confianza inspiran (65%), mientras que el Congreso (22,4%), los partidos políticos (15,7%) y los sindicatos (12,4%) se ubican en los últimos puestos.
En cuanto a la democracia, el 68,8% la considera preferible a cualquier forma de gobierno autoritario, pero el 48,4% evalúa que su funcionamiento en Argentina es malo. El 80,9% cree que los partidos políticos solo buscan sus propios intereses, y el 80,3% siente que lo representan cada vez menos. Sin embargo, el 58,5% reconoce que sin partidos no puede haber democracia.
Respecto al rol del Estado, el 83,1% opina que debe garantizar salud y educación públicas; el 68% que debe proteger a los más vulnerables; el 67,8% apoya la mano dura contra el delito; y el 59,4% está a favor de restringir la inmigración. Ideológicamente, el 21,4% se ubica en el centro, el 15,1% en centroizquierda, el 10,2% en centroderecha, el 21,1% en la derecha, el 4,1% en izquierda, el 6,5% en extrema derecha y el 1,6% en extrema izquierda.
Los principales problemas señalados por los jóvenes son la situación económica (26,8%), el trabajo (19,5%), la educación (17,7%) y la corrupción (10%). En síntesis, la primera generación nativa digital de la historia cree en la democracia como sistema, pero cuestiona su funcionamiento; defiende la existencia de partidos, pero critica su accionar; exige coherencia, transparencia y autenticidad, y rechaza las promesas vacías y el marketing político tradicional.
