En su podcast, el psicólogo Bernardo Stamateas abordó el narcisismo como estructura de personalidad, destacando la diferencia entre rasgos ocasionales y el trastorno, y cómo la cultura digital potencia la comparación social.
En un nuevo episodio de su podcast, el psicólogo Bernardo Stamateas analizó el narcisismo, una estructura de personalidad que, según señaló, se ha vuelto más visible en el contexto actual. El especialista remarcó la importancia de distinguir entre rasgos ocasionales y el trastorno propiamente dicho.
“La estructura narcisista es una manera de vivir, de ser, de actuar, es una manera de pensar, de sentir, cuyo corazón, el síntoma principal es la grandiosidad”, explicó Stamateas, indicando que mientras todos pueden experimentar momentos de superioridad, el narcisista sostiene una convicción constante de ser único y especial.
El profesional profundizó en la diferencia entre narcisismo y autoestima. “El narcisista no tiene autoestima. La autoestima es yo valgo y vos también, mientras que en el narcisismo es yo soy el único que vale”, afirmó. En ese marco, sostuvo que la cultura de la imagen y la tecnología han potenciado estos comportamientos al fomentar la comparación social constante.
“El veneno más grande de lo virtual es la comparación social. Esa comparación genera un gran veneno y obviamente la superficialidad, la búsqueda de lo material constante y la idea de grandiosidad”, advirtió el autor, quien también señaló la dependencia del reconocimiento externo.
Sobre las dinámicas relacionales, Stamateas explicó que el narcisista no busca la valoración por inseguridad, sino como confirmación de su supuesta superioridad. “El narcisista no busca la estima del otro, el narcisista dice, mirad toda la estima que tengo”, sostuvo. Esta necesidad de ser admirado convierte a los vínculos en relaciones utilitarias donde el otro funciona como un “aplaudidor profesional”.
Consultado sobre el sufrimiento de estas personas, el psicólogo indicó que el punto de quiebre ocurre ante la falta de atención. “Si vos querés que le duela a algún narcisista, mira para otro lado. Sufre y dice, ¿viste lo que subí en las redes? Le duele porque tocas el vacío”, agregó.
Finalmente, analizó la posibilidad de cambio en estos perfiles. Stamateas fue cauto al señalar que, por naturaleza, el narcisista carece de introspección y rara vez reconoce su condición de manera voluntaria, salvo que enfrente una crisis profunda, como una separación o un cuadro depresivo. “No se puede curar al que no se sabe enfermo. Si uno tiene rasgos, sí tiene capacidad reflexiva, pero el narcisista no reconoce que es narcisista”, concluyó, destacando que el reconocimiento de las propias debilidades y la capacidad de gestionar las limitaciones son pilares de una salud emocional equilibrada.
