Se trata de un plan de puesta en valor del edificio histórico de casi 150 años, que incluye mejoras en accesibilidad, conservación de fachadas y nuevas instalaciones para el público.
El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires puso en marcha un plan integral para la restauración y puesta en valor de la histórica casona del Jardín Botánico Carlos Thays, uno de los espacios verdes más emblemáticos de la capital. La intervención apunta a recuperar este edificio representativo del paisaje urbano y adaptarlo para que más vecinos y turistas puedan recorrerlo.
Ubicada en el corazón del Botánico, la casona —de casi 150 años y con aspecto de castillo inglés revestido en ladrillos rojizos— está ligada a la figura de Carlos Thays, quien vivió allí junto a su familia a fines del siglo XIX. La obra contempla la restauración integral del interior y el exterior, con trabajos en planta baja, planta alta y azotea.
En 2025 se inauguraron nuevos sanitarios públicos, con baño accesible y adaptado para personas con discapacidad en ambos niveles. También se ejecutarán rampas accesibles en las torretas y se instalará un ascensor interior para garantizar la circulación inclusiva. Entre las tareas destacadas figuran la conservación de las fachadas de ladrillo, la recuperación de la histórica escalera y la restauración de carpinterías originales de puertas y ventanas.
El proyecto prevé la reorganización de los usos internos, la incorporación de nuevo mobiliario en la planta alta, la adecuación de sanitarios y la renovación de la iluminación. Además, se crearán espacios comunes de uso abierto y un área destinada a un café, con el objetivo de ampliar las posibilidades de encuentro dentro del predio.
El jefe de Gobierno, Jorge Macri, explicó: “El desafío es cuidar esa herencia, restaurar lo que el tiempo desgastó y lograr que conviva en armonía con una ciudad moderna y en constante evolución”. Y agregó: “Buenos Aires es un museo a cielo abierto. Nuestro patrimonio arquitectónico y escultórico no es solo parte del pasado, sino el alma que define nuestra identidad y nos distingue en el mundo”.
El ministro de Espacio Público, Ignacio Baistrocchi, valoró que el Jardín Botánico “es considerado uno de los mejores jardines botánicos del mundo y es una obligación para nosotros preservarlo”. Baistrocchi comentó que en los últimos meses se restauraron las esculturas que hay entre los senderos del jardín. “La casona es otro lujo arquitectónico e histórico y es un honor hacernos cargo de su recuperación”, aseguró.
La subsecretaria de Ambiente, Natalia Persini, señaló: “El Jardín Botánico cumple un rol estratégico como infraestructura verde urbana: contribuye a la regulación térmica, la absorción de agua de lluvia y la conservación de biodiversidad. La puesta en valor fortalece tanto el patrimonio histórico como la resiliencia climática de nuestra Ciudad”.
La casona fue construida en 1881 a partir de un proyecto del ingeniero militar polaco Jordan Wysocki, convocado por Domingo Faustino Sarmiento para desarrollar un gran parque urbano. Con sus cuatro torreones y diseño original de amplias salas en planta baja y habitaciones comunicadas por arcos en el nivel superior, el edificio tuvo múltiples usos: fue sede del Departamento Nacional de Agricultura y del Museo Histórico Nacional antes de convertirse en sede de la Dirección de Paseos. Durante la gestión de Carlos Thays fue habitado por su familia. El 7 de septiembre de 1898, el público accedió por primera vez al Botánico. Actualmente, la casona es sede de la Administración del jardín.
La puesta en valor también incluyó la restauración de veinte esculturas del predio, a cargo de especialistas del taller Monumentos y Obras de Arte (MOA). Entre las piezas recuperadas se encuentran El Canto de la Cosechadora, Venus, La Bañista y la Loba Romana, réplica en bronce vinculada al mito fundacional de Roma.
