Con más de 47.000 hectáreas cultivadas en 18 provincias, el Malbec es la variedad de uva más plantada y de mayor crecimiento en Argentina. Su importancia económica es clave, representando más del 70% de las exportaciones varietales. Repasamos sus particularidades, desde el vino más antiguo y caro hasta los cultivados en los extremos geográficos del país.
Con 47.064 hectáreas cultivadas en 18 provincias –lo que representa el 23,5% del total de vid del país–, el Malbec no solo es la variedad más plantada de la Argentina, sino también la que más ha crecido en los últimos años. Según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), en la última década su superficie se incrementó un 19%, a contracorriente del retroceso general de viñedos en el país. Su rol como cepa insignia se refleja en las exportaciones: «El Malbec y sus cortes participan con el 72,5% en el volumen total de varietales exportados y con el 70,8% en el ingreso de divisas», precisa el organismo.
Dentro de este amplio y diverso panorama, algunas etiquetas se destacan por sus particularidades. Existe un Malbec cosechado en 1912, del cual se conservan unas 50 botellas, considerado el más antiguo del país y posiblemente del mundo. Este vino, que puede ser bebido, tiene un precio simbólico de 1000 dólares por copa, lo que lo convierte también en el Malbec por copa más caro. «La maravilla de tener tanta historia en una botella nos lleva a imaginar que quizás esas uvas fueron cosechadas alrededor de la fecha en que se hundió el Titanic», comentó Alberto Arizu (h), de la bodega Luigi Bosca, custodio de estas botellas familiares.
En el mercado actual, el Malbec argentino ha ganado un lugar en las grandes ligas del vino de lujo, con presencia en mercados internacionales exclusivos como La Place de Bordeaux, en Francia. Entre los vinos de alta gama de producción limitada y difícil acceso se encuentra el Uni del Bonnesant. En un segmento más accesible dentro del lujo, pero con volúmenes normales de producción, el Cobos Malbec se posiciona como una de las etiquetas de mayor precio, comercializada también en el mencionado mercado francés.
La geografía extrema define otros récords. En Sarmiento, Chubut, en el paralelo 45°, se produce el Malbec más austral del mundo. Las condiciones son extremas, con vientos que superan los 120 km/h y temperaturas bajo cero, lo que requiere técnicas especiales de protección para las vides y da como resultado un perfil de vino único. En el extremo opuesto, en el norte argentino, la Bodega Colomé cultiva el Malbec a mayor altura del mundo, a 3111 metros sobre el nivel del mar, en el viñedo Altura Máxima. Las condiciones de frío y escasas lluvias limitan las variedades que pueden madurar, dando lugar a un vino que, según su enólogo Thibaut Delmotte, se caracteriza por su «frescura y elegancia».
