En 1831, un buque de guerra estadounidense destruyó el asentamiento argentino en Puerto Soledad. El hecho, condenado por la justicia de EE.UU., y los tratados internacionales previos, forman parte del complejo entramado histórico de la soberanía sobre las islas Malvinas.
El 31 de diciembre de 1831, el buque de guerra estadounidense Lexington, al mando del capitán Silas Duncan, ingresó a Puerto Soledad en las islas Malvinas y procedió a destruir las propiedades del gobernador argentino Luis Vernet. Este acto fue posteriormente juzgado ilegal por un tribunal federal de Connecticut, que determinó que Duncan había actuado sin órdenes de sus superiores, quienes lo desautorizaron y le quitaron el mando.
El gobierno argentino, a través de su embajador Carlos María de Alvear, presentó una reclamación formal de indemnización ante el secretario de Estado de EE.UU., John Forsyth, en marzo de 1839, acompañando extensa documentación sobre los hechos. Vernet había establecido en las islas una colonia con familias, gauchos e indígenas, y ejercía control sobre la caza de especies marinas, aprehendiendo buques que lo hacían ilegalmente.
El incidente ocurrió en un contexto de disputa de soberanía. Argentina sostiene que heredó los derechos españoles sobre las islas, basándose en tratados internacionales como el de Utrecht (1713) y la Convención de Nutka (1790), donde Gran Bretaña se comprometió a no establecer asentamientos en territorios ya ocupados por España. La posesión española en Malvinas data de 1767, tras la cesión del establecimiento francés de Bougainville.
Documentos históricos, incluida correspondencia diplomática británica de 1766 y una carta privada del duque de Wellington en 1829, revelan dudas y reconocimientos dentro de las propias autoridades británicas sobre la solidez de su título sobre las islas. Argentina administró las islas desde 1811, con una presencia formal desde 1820, hasta la ocupación británica en 1833.
El episodio del Lexington y su tratamiento judicial en Estados Unidos, junto con el análisis de los acuerdos internacionales del siglo XVIII, son elementos frecuentemente citados en el estudio histórico de la cuestión Malvinas.
