Mariel Fernández: «El gobernador Kicillof se reúne con intendentes del MDF, yo quisiera que se reúna con todos»

La intendenta de Moreno integra la ‘Liga de Intendentes’, un grupo de 12 jefes comunales peronistas bonaerenses, y se postula como opción para la gobernación. Sostiene que un gobierno justicialista debería indultar a Cristina Kirchner.

La intendenta de Moreno, Mariel Fernández, es una de las integrantes de la ‘Liga de Intendentes’, un agrupamiento reciente que nuclea a 12 jefes comunales peronistas de la provincia de Buenos Aires que buscan incidir en la interna justicialista y apuntalar un candidato a gobernador surgido desde sus filas. Fernández se presenta como una opción para esa carrera.

En su despacho de la municipalidad, la intendenta recibió a LA NACION y sostuvo que la liga busca no alimentar la interna entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof. Estableció nexos con la expresidenta y deslizó reclamos políticos hacia el gobernador bonaerense.

−¿Cuál es el denominador común de la Liga de Intendentes?

−En principio, la necesidad de juntarnos porque quedamos medio en soledad en la provincia de Buenos Aires. Tenemos claro que la pelea interna no le sirve a nadie y hace daño al peronismo y a lo que necesitamos recuperar como país. Estoy muy preocupada por lo que está sucediendo con el gobierno de [Javier] Milei. En esa situación, vemos que tratando de hablar y acercar las partes no funcionaba. Yo, en un momento, decido salir a decir que quiero ser gobernadora de la provincia de Buenos Aires, un poco para que se empiece a mover algo. Visité los municipios de mis compañeros, me gusta mucho recorrer y aprender de otras gestiones. Eso fue generando una confianza. Estaban los compañeros [por los intendentes] con el grupo AFA [denominación que se les había dado por la cercanía con Claudio ‘Chiqui’ Tapia]. Empezamos a hablar, tuvimos una reunión y ese mismo día nos fuimos a hablar con el gobernador. El rol de los intendentes es muy importante, hemos salvado algunas elecciones. Hay muy buenas gestiones para mostrar, intendentes jóvenes para la política. Nos reunió eso, la posibilidad de juntarnos, de insistir con que el próximo gobernador tiene que ser un intendente o intendenta. Nos reunimos con el gobernador, con Máximo [Kirchner], con [Sergio] Massa, con [Gerardo] Zamora, con autoridades de la Unión Industrial Argentina.

−¿Qué recepción encontraron en el peronismo?

−Al gobernador le sorprendió porque la carta de presentación fue con él, pero todos comprenden la necesidad de los intendentes de ser parte de un espacio. El gobernador se reúne con intendentes del MDF, yo quisiera que se reúna con todos. Estamos gobernando territorios extensos, difíciles. Es una lástima que se pierda el ámbito que teníamos todos los intendentes de la provincia con el gobernador. Quedamos un poco aislados. Esto nos saca del aislamiento y nos permite discutir política.

−¿Considera que las PASO son necesarias, en este contexto del peronismo y con el Gobierno buscando eliminarlas?

−Si no logramos consensuar un candidato, la posibilidad de dirimir esa situación en las PASO es lo más saludable. También, para poner en movimiento a todo el peronismo y que nadie sienta que fue marginado en una elección. Sería lo más saludable en Nación y en la Provincia.

−¿Cuál es su postura sobre un posible regreso de las reelecciones indefinidas de intendentes?

−Es algo que se sigue charlando. Los municipios tienen mucha diversidad. Para mí, en Moreno están bien dos mandatos seguidos. Estoy preparando otros compañeros para que puedan seguir la misma línea política. Puedo cumplir otra función o ayudar desde otro lugar. Si no soy candidata en Moreno, yo puedo garantizar la elección. No sucede en otros municipios eso. Y comparto que otros intendentes tienen otra mirada. Reelecciones indefinidas sin PASO, hacen daño. Pero el votante tiene que tener la posibilidad de elegir. Eso charlamos. Hay muy buenos gobiernos municipales, que es una lástima que los intendentes no sigan. Y no siempre se da tener un relevo. Lo vemos en Latinoamérica: Lula acaba de ganar una elección con 81 años. Lula no tiene reemplazo, como todavía no lo tiene Cristina en la Argentina. El tema de los relevos no es una cosa sencilla, por eso me parece saludable que quede el instrumento de las PASO y en el caso de los municipios, tengas la posibilidad de elegir otra vez a tu intendente o intendenta.

−El peronismo se encolumnó detrás de Lula, ¿qué ve en esa experiencia para el justicialismo?

−Lo de Brasil es diferente porque Lula está en libertad; lo de Cristina está enmarcado en un plan de persecución a los principales líderes de América Latina. La meten presa porque ella estaba creciendo electoralmente nuevamente. Lo de Lula a mí me ilusiona y me llena de esperanza. Vengo de los movimientos populares, de un barrio muy humilde, empatizo mucho con la historia de vida de Lula. A esa edad, me gustaría que descanse, que no tenga que ser que hasta el último respiro deba estar al frente de responsabilidades tan grandes. Sería bueno que Cristina descanse, pero la verdad es que todavía la necesitamos. El coraje que tiene, la decisión, la mirada política, la inteligencia que tiene, todavía no hay cuadro que la pueda reemplazar.

−Si volviera el peronismo al gobierno nacional, ¿qué debería hacer con Cristina?

−Por lo que he hablado con Cristina, ella quiere que la Justicia diga que es inocente. Todos entendemos que esa neutralidad, en la Justicia argentina, no existe. Para mí, Cristina es una presa política y, entonces, está bien que se resuelva políticamente con un indulto. No puede seguir en esa situación de injusticia. No solo por estar encerrada en su departamento, sino por las restricciones, que es un paquete especial de restricciones para la expresidenta. Las veces que hablo con ella me pregunta por los compañeros, por Moreno, está muy preocupada por el rumbo de nuestro país; jamás tuve una charla con ella en la que me planteara qué vamos a hacer por su libertad.

−¿Qué respaldo encontró al lanzarse como precandidata a gobernadora?

−Primero, que una mujer tiene más aceptación para la gobernación. Y las que más protestan contra el gobierno de Milei son las mujeres. Y hay mucha necesidad de reflexionar sin prejuicios. Yo discuto con gente bien distinta a mí. Vengo de los movimientos populares, de la organización comunitaria, de la Iglesia Católica, de un barrio muy pobre, y, de repente, me tengo que reunir con sectores del campo o con empresarios que, claramente, tienen miradas diferentes. Todos queremos tener una Argentina con desarrollo industrial, con consumo, una Argentina que nos incluya y estamos de acuerdo que hay que mejorar la educación y hablamos temas de seguridad. Cuando charlás con sectores tradicionalmente antiperonistas, preguntás en qué momento estuvieron mejor y te tienen que reconocer que estuvieron mejor con los gobiernos peronistas, claramente, con los gobiernos de Néstor y Cristina. Hay que ir desentrañando frases hechas, como ‘no queremos volver al pasado’, porque estamos en el pasado del pasado, con una economía de modelo puramente extractivista, pero no de valor agregado a los recursos naturales. Nosotros queremos políticas segmentadas. Con el tema del campo y las retenciones, te plantean que no es lo mismo un pool de siembra que un pequeño productor, que no pueden ser las mismas retenciones para todos. Ahí tiene que haber una política segmentada en la que el más chico no pague. Son cosas que hay que revisar sobre políticas que fueron polémicas, hilar un poco más finito. Cuando hablás con comerciantes, el tema de lo que les sale sostener un trabajador en blanco. No quieren no pagar, quieren políticas segmentadas. Brasil tiene un rumbo hace muchos años de desarrollo industrial, que no lo cambian si está Lula o [Jair] Bolsonaro. La Argentina está un poco cansada del viraje total de un extremo a otro. Se está viviendo mucho desparpajo en la entrega.

−¿Cómo impacta el modelo económico nacional en su distrito?

−Nosotros trabajamos mucho. Es una gestión que tiene mucha velocidad. El 50% de las industrias actualmente radicadas en Moreno se mudaron con nuestra gestión. Somos el desarrollo pyme más grande de la provincia de Buenos Aires. Tenemos dos parques (industriales) municipales, el segundo lo ampliamos 50 hectáreas más, y se están construyendo 13 parques privados nuevos. Las pymes están resistiendo para no cerrar, porque es muy difícil volver a abrir. Están tratando de aguantar hasta que pase este gobierno. A muchos les convenía importar, pero la gente no tiene plata, vos importás y no lo vendés. Moreno tiene la mitad de su población joven, la población económicamente activa. Fue novedad lo de la granja Don Theo [un frigorífico que, en mayo, recibió más de 3000 postulantes para 60 puestos de trabajo], que veníamos trabajando con ellos cuando estaban pensando venir a Moreno. Acá funciona muy bien la bolsa de empleo municipal. Todos están teniendo tres trabajos, los salarios son bajísimos. A cada convocatoria que hacemos se inscriben, seguro, 2000 personas. Habíamos convocado para la patrulla municipal, que íbamos a incorporar 70 personas y terminó en la inscripción de 2500 los dos primeros días. Lo más triste es cuando ves jubilados en las filas, porque la jubilación no les alcanza. En Moreno hay mercados municipales con productores de Moreno, estamos desarrollando también la parte turística, Moreno tiene un bosque de 300 hectáreas en el Dique Roggero, que compartimos con otros municipios. Por supuesto que nada alcanza y no vamos a resolver la problemática argentina desde Moreno. Hay hambre en la Argentina. El Presidente se preguntó, los otros días, cómo hacen los demás días [para llegar a fin de mes]: se endeudan y pasan hambre.

−Usted pertenece al Movimiento Evita, hoy mayoritariamente alineado con Kicillof. ¿Cómo caracteriza la actualidad de la agrupación?

−No escapa a la crisis política general. Los movimientos están compuestos mayoritariamente por mujeres. En el Movimiento Evita, como en otros espacios, hay mucho machismo. Que la principal figura con responsabilidad política sea una mujer, para mis compañeros es difícil. Yo lo entiendo. Creamos otro espacio político, que se llama Reconquista, que tiene una identidad más política. No nos fuimos del Evita, pero estamos en otra etapa porque estamos disputando poder institucional y, por ahí, eso desde el Evita es más difícil porque tiene políticas más reivindicativas y de acompañamiento en los territorios. Yo la voy a acompañar a Cristina siempre. Está presa porque se enfrentó al poder económico y la están castigando. Vi mi barrio feliz cuando ella y Néstor fueron presidentes. Hubo cosas que no salieron y son para revisar, pero por la historia del peronismo y la persecución que se ha hecho, no podemos dejarla sola a Cristina. Yo siempre estoy atenta a qué necesita, le mando flores, chocolates, le pregunto si la puedo ir a ver. Tengo esos gestos con ella porque nos dio mucho y se está sacrificando, está poniendo el cuerpo. Por más que estés peleado, humanamente, eso no tiene justificación. A ella hay que acompañarla, incluso si no te quiere recibir. A veces, se traslada esa discusión al Movimiento Evita erróneamente. Siempre hemos cuidado nuestra organización y hemos quedado al margen de discusiones que no son nuestras.

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