El 10 de agosto de 2018, un agente de servicios en tierra del aeropuerto de Seattle-Tacoma despegó un Bombardier Q400 sin autorización. Voló durante 73 minutos, realizó una acrobacia y se estrelló en la isla de Ketron. El FBI concluyó que se quitó la vida.
El 10 de agosto de 2018, Richard Russell, un agente de servicios en tierra del aeropuerto internacional de Seattle-Tacoma, abordó un avión comercial Bombardier Q400 de la compañía Horizon Air, lo puso en marcha y despegó sin autorización. El vuelo duró 73 minutos y terminó con la aeronave estrellada en la isla de Ketron, en el estado de Washington. Russell, de 29 años, fue la única víctima fatal.
Los hechos
Russell trabajaba para Horizon Air, filial de Alaska Air, en tareas de carga de equipaje y remolque de aeronaves. No contaba con licencia de piloto. Según declaró a la torre de control durante el vuelo, su única experiencia era la obtenida en videojuegos.
El despegue se produjo a las 19:32 (hora local). Minutos después, los controladores aéreos detectaron la maniobra no autorizada e intentaron comunicarse con el piloto. En la grabación de las comunicaciones, Russell dijo: “Tengo mucha gente que se preocupa por mí y les va a decepcionar saber que hice esto. Quisiera disculparme con todos y cada uno de ellos. Solo soy un tipo destrozado, supongo que me faltan algunos tornillos”.
Respuesta de las autoridades
Ante la posibilidad de un atentado, el Ejército estadounidense envió dos cazas F-15 armados desde Oregon para seguir la aeronave. El controlador aéreo le ofreció a Russell aterrizar en la base aérea de McChord, pero el piloto se negó: “Esos tipos me darían una paliza si intentara aterrizar allí”.
Russell sobrevoló el volcán Rainier, de unos 4500 metros de altura, y brevemente las zonas urbanas de Seattle y Tacoma. En un momento del vuelo, realizó un tonel, una acrobacia en la que el avión gira 360 grados sobre su eje longitudinal. Luego informó: “No me queda mucho acá arriba. Creo que uno de mis motores se está apagando o algo así”.
El impacto
La aeronave cayó en un bosque de la isla de Ketron, derribó varios árboles y provocó un incendio que afectó una hectárea. El FBI informó que Russell murió por “múltiples lesiones traumáticas” y concluyó que se quitó la vida. La agencia federal descartó un complot criminal o una acción terrorista.
Investigación y contexto
Un informe del medio A&E Crime citó a la psiquiatra forense Susan Hatters-Friedman, especialista en suicidios y homicidios desde aviones, quien asoció el incidente a factores como problemas legales o económicos, dificultades laborales, enfermedades mentales o conflictos de pareja. “No siempre se trata de una enfermedad mental. Muchas veces no sabemos realmente qué les ocurre a los demás”, señaló la profesional.
El FBI indicó que “nunca hubo un motivo claro y definitivo” para explicar la actitud de Russell. Un agente de esa oficina señaló que, durante el vuelo, el piloto le envió un mensaje de texto a su esposa en el que le dijo que “merecía algo mejor”.
El documental #Skyking, de la directora Patricia Gillespie, recoge testimonios de familiares y amigos. La madre de Russell, Karen, se niega a escuchar la grabación de la conversación de su hijo con la torre de control: “No puedo oír su voz, porque su voz era muy especial. Hablaba tan bien”, dice en el documental.
Tras el incidente, se viralizó el hashtag #Skyking en referencia a Russell, y algunos grupos extremistas utilizaron una declaración suya durante el vuelo (“¡Sí, claro! ¡Lástima que soy blanco!”) para causas políticas. Sus familiares y amigos rechazan la romantización de su último vuelo.
