Tom Barrack, embajador de Estados Unidos en Turquía, afirmó que un ataque podría ocurrir «este fin de semana». Analistas sostienen que una solución militar es improbable y que la decisión podría postergarse hasta después de los comicios del 3 de noviembre.
Estados Unidos podría reanudar ataques a gran escala contra Irán, aunque especialistas señalan que una solución militar en el conflicto es improbable, de acuerdo con declaraciones de funcionarios y analistas recogidas por la agencia AFP.
Tom Barrack, embajador de Estados Unidos en Turquía y encargado de la cuestión siria, declaró el viernes en una entrevista con el pódcast de Mario Nawfal que un ataque podría producirse «este fin de semana». Barrack no tiene un rol directo en el caso iraní. En la misma entrevista, sostuvo que el presidente Donald Trump «ha sido muy claro. Está abierto, disponible y accesible para alcanzar un acuerdo, y hemos estado negociando durante meses y meses».
Las fuerzas de Washington y Teherán llevan a cabo actualmente ataques contra barcos comerciales en el estrecho de Ormuz: Washington contra los que intentan sacar crudo iraní, Teherán contra los que no obedecen sus exigencias sobre la ruta de tránsito. Ninguno de los dos países ha realizado ataques importantes contra objetivos terrestres desde principios de septiembre.
Suzanne Maloney, directora del programa de política exterior en la Brookings Institution, afirmó: «Ahora apuesto por la probabilidad de ataques poco después de las elecciones de medio mandato», en referencia a los comicios del 3 de noviembre en Estados Unidos. Entre los posibles indicios que detecta, mencionó la llegada de más tropas estadounidenses a Oriente Medio, las advertencias emitidas a los estadounidenses en la región y el elevado nivel de alerta de las fuerzas israelíes. Maloney recordó que Trump reafirmó públicamente que no atacaría «antes de las elecciones de medio mandato», pero dejó sin definir lo que pueda suceder después.
La guerra estadounidense-israelí contra Irán, iniciada a finales de febrero, es impopular en Estados Unidos, especialmente porque ha hecho subir drásticamente los precios del combustible. «En esencia, la situación no es sostenible en su estado actual», dijo Maloney. El bloqueo estadounidense está «provocando un gran sufrimiento para los iraníes». «Tiene que haber algún tipo de resolución, ya sea mediante la diplomacia o mediante la acción militar», añadió.
Consultado el viernes sobre Irán, Trump dijo a los periodistas: «Podríamos ponerle fin muy rápidamente», pero la cuestión es «si queremos rematarlo, o… si solo queremos dejar que se marchite».
Jason Campbell, investigador del Middle East Institute, dijo que «ciertamente ha habido señales recientes de que podría haber nuevos ataques», o de que «Estados Unidos espera ataques llevados a cabo por Irán» o por sus aliados hutíes en Yemen. El experto señaló el despliegue previsto del USS Theodore Roosevelt en Oriente Medio, lo que podría elevar al menos temporalmente a tres el número de portaaviones de ataque en la zona, así como la decisión de enviar otra Unidad Expedicionaria de Marines a la región. Campbell también mencionó que aviones de combate israelíes realizaron recientemente una «demostración de fuerza» que imitó ataques anteriores contra Irán.
El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, se reunió hace pocos días con el primer ministro Benjamín Netanyahu en Israel. No obstante, Campbell advirtió: «es imposible predecir el momento». A su juicio, las opciones de Trump son más limitadas que al principio del conflicto, ya que los daños sufridos en las bases estadounidenses en la región han dificultado cualquier posible operación terrestre. «En este punto, no hay ningún lugar seguro para concentrar a los miles (en algunos escenarios decenas de miles) de efectivos que serían necesarios para una operación de este tipo», afirmó.
Maloney, por su parte, dijo que «la mayoría de los sitios militares convencionales (en Irán) ya han sido gravemente degradados» por ataques anteriores, lo que significa que cualquier nueva campaña probablemente «implicará más ataques contra infraestructuras civiles y objetivos que afecten a la población iraní». Pero eso, o cualquier tipo de acción militar, difícilmente conducirá a una resolución del conflicto. «Desde el principio… esta ha sido una guerra que no puede terminarse con una escalada definitiva por ninguna de las partes», dijo Maloney.
Campbell coincidió: «No veo cómo nuevos ataques contra Irán, similares a los de los primeros cincuenta días de la guerra, van a mover la aguja estratégica para el régimen iraní». «Han demostrado una disposición a absorber una cantidad significativa de daño físico, y ni siquiera algunas modificaciones en los objetivos que incluyan infraestructuras mixtas clave o incluso civiles cambiarán esto», añadió.
Fuente: AFP
