El anuncio se realizará al mediodía en Suecia. Si no se declara desierto, el número de premiados en la historia llegará a 100.
El Premio Nobel de Economía 2026 se anunciará mañana al mediodía en Suecia, según el calendario oficial. En Argentina será feriado, pero en Suecia será un día hábil. El premio fue creado en 1968 por el Banco Central de Suecia con motivo del 300° aniversario de su fundación y se otorga con las mismas bases que los premios en medicina, física, química, literatura y paz.
Si no se declara desierto, con la elección de este año el número de galardonados en toda la historia llegará a 100. Entre 1969, primer año en que se otorgó, y 2025, 99 personas recibieron el premio: 26 de manera individual, 40 en grupos de dos y 33 en grupos de tres. Del total, 96 fueron varones y tres mujeres.
La edad promedio de los premiados al momento de recibir el galardón es de 67 años. Leonid Hurwicz tiene el récord máximo, ya que lo recibió a los 90 años; Esther Duflo, en el otro extremo, lo obtuvo cuando aún no había cumplido 47 años. De los 99 premiados, 51 fallecieron. Vernon Lomax Smith, nacido en 1927, es el más longevo de los que viven. En promedio, los galardonados vivieron 17,6 años después de recibir el premio. Kenneth Joseph Arrow encabeza la tabla con 45 años más de vida; William Spencer Vickrey murió pocos días después de recibir el premio y no pudo pronunciar la conferencia Nobel.
En términos geográficos, 54 de los 99 galardonados nacieron en Estados Unidos (54,5% del total) y 27 nacieron en otros países pero migraron y desarrollaron su carrera profesional en ese país (sumados, representan el 81,8% del total). Los 18 restantes nacieron tres en Francia e Inglaterra, dos en Alemania, Noruega y Suecia, y uno en Chipre, Escocia, Holanda, India, Indias Occidentales y Rusia.
El economista estadounidense Edmund Strother Phelps (1933-2026), premio Nobel de Economía 2006, publicó una autobiografía a los 90 años en la que afirmó: «Por el momento parecería que no tengo ninguna razón para parar». Phelps estudió en la Universidad de Yale, donde tomó contacto con James Tobin, Thomas Schelling, William John Fellner y Henry Wallich. Enseñó en Yale, MIT, Pensilvania y, a partir de 1971, en la Universidad de Columbia. En esta última conoció a Viviana Montdor, una argentina con quien se casó en 1974. Fue profesor, entre otros, de John Bryan Taylor y de Guillermo Antonio Roberto Calvo, con cuya colaboración comenzó la reconstrucción del paradigma keynesiano referido a expectativas racionales, más la fijación no sincronizada de los salarios. En 2004 afirmó: «Las expectativas racionales no tienen nada de racionales, son una ofensa al humanismo».
Consultado sobre las fases de su trabajo, Phelps señaló que el economista Gylfi Zoega identifica cuatro etapas: la porción estrictamente técnica dedicada a la teoría del crecimiento, al conflicto entre crecimiento e inflación, al desafío a la hipótesis de las expectativas racionales y al desafío a la teoría de la tasa natural de desempleo. Sobre por qué obtuvo el Nobel en 2006, relató que a un periodista le dijo: «Por haber incluido a los seres humanos en la teoría macroeconómica. En los modelos que sirven tiene que haber personas, con creencias, estimulación, desafíos, creatividad, etc.», no homo economicus o agentes representativos. Añadió que para él el humano es un ser pensante que mira para adelante, de manera que hay que modelar una secuencia decisoria: las expectativas de las empresas, las acciones correspondientes, la respuesta de los otros.
Respecto de la modificación de la curva de Phillips, Phelps explicó que a raíz de sus análisis y los de Milton Friedman la tasa de desocupación de largo plazo no depende de la tasa de inflación, sino del funcionamiento del mercado laboral, por lo cual la política de estabilización sólo tiene efectos transitorios. La diferencia con Friedman, quien obtuvo el Nobel en 1976, reside en que para Phelps la dirección causal va de desempleo a inflación, y no viceversa.
Sobre la imagen de las islas, Phelps describió: «Imagínese un país compuesto por un conjunto de islas, entre las cuales la información fluye pero de manera costosa: para saber qué salario se está pagando en las otras islas, los trabajadores tienen que remar, en vez de pasar el día trabajando. En este contexto: ¿cómo interpretarán ellos una disminución en la demanda agregada, que implica menor salario? ¿Como algo que observan que le está ocurriendo a cada uno, y suponen que también le está ocurriendo a los demás, o como algo que sólo le está ocurriendo a los de cada isla, y por consiguiente lo que cabe es migrar?».
En cuanto a su libro Florecimiento masivo, publicado en 2013, Phelps planteó una lectura según quiénes llevan adelante el cambio tecnológico. Afirmó: «El sistema económico que Karl Heinrich Marx apodó ‘capitalismo’ me fascina, porque la propiedad privada genera caminos hacia el futuro, que nadie coordina, y porque tolera discrepancias entre diferentes puntos de vista. Florecimiento masivo busca convencer persuadiendo, en base a mucha evidencia anecdótica y algunos datos numéricos». En un texto de 324 páginas, el primer cuadro aparece en la 172 y el primer gráfico en la 183. Definió: «¿Qué es una economía moderna? El florecimiento es el corazón de la generación de prosperidad: compromiso, enfrentar desafíos, autoexpresión y crecimiento personal. El florecimiento personal surge de experimentar lo nuevo: nuevas situaciones, nuevos problemas, nuevas percepciones, nuevas ideas para desarrollar y compartir. La materia distintiva de la economía moderna son las ideas. El PBI capta las viejas ideas, incorporadas a los bienes. La economía moderna se ocupa de concebir nuevos productos o procesos, preparar propuestas para desarrollarlos, seleccionar propuestas para financiarlos, etc. La economía moderna es un vasto imaginarium. Un recurso clave es la creatividad. Steve Jobs debe su gran éxito a su creatividad y a sus profundas percepciones. La curiosidad para explorar y el coraje para hacer algo diferente también deben ser mencionados. La economía moderna, como la vida moderna, tienen una dimensión más allá de lo material. No estoy persuadido de que las grandes ideas las generan los científicos, y las pequeñas el mundo de los negocios. Una economía innovativa no es injusta, porque les ayuda tanto a los aventajados como a quienes no lo son».
Preguntado sobre quién o quiénes obtendrán el Nobel en Economía en 2026, Phelps respondió: «No tengo cómo saberlo y faltan pocas horas para que, en lenguaje vaticano, aparezca la ‘fumata blanca'».
