Un distintivo amarillo en el collar, la correa o el arnés de un perro indica que el animal necesita espacio. La práctica, impulsada por campañas internacionales desde 2012, busca evitar acercamientos no deseados.
Un lazo amarillo colocado en el collar, la correa o el arnés de un perro puede parecer un detalle decorativo. Sin embargo, desde hace más de una década se utiliza internacionalmente para transmitir un mensaje concreto a las personas que se cruzan con el animal: no acercarse directamente y darle más espacio.
La señal puede utilizarse por motivos muy diferentes. El perro puede ser nervioso o miedoso, encontrarse en proceso de entrenamiento, estar recuperándose de una operación o enfermedad, haber tenido una mala experiencia con otros animales o simplemente sentirse incómodo cuando desconocidos invaden su espacio.
Así que vale aclarar que el distintivo amarillo no debería interpretarse automáticamente como una advertencia de agresividad. Lo recomendable es mantener cierta distancia, evitar que otro perro corra hacia él y, si se desea interactuar, preguntar primero a la persona que lo acompaña.
En qué consiste la idea: el caso del Yellow Dog Project
El Yellow Dog Project es una campaña educativa internacional fundada en 2012 con el objetivo de facilitar la identificación de los llamados perros que “necesitan espacio”.
La propuesta consiste en colocar un elemento amarillo visible, como una cinta, un pañuelo, un collar o una correa, para avisar a dueños de otros perros y desconocidos antes de que se produzca un acercamiento.
Se insiste en que el amarillo no sustituye el entrenamiento ni exime al responsable de controlar al animal. Es simplemente una herramienta de comunicación destinada a evitar encuentros innecesarios que puedan generar miedo o estrés y no está establecido por una ley ni constituye un código oficial obligatorio. Su eficacia depende de que cada vez más personas conozcan el significado del amarillo.
Dónde surgió la iniciativa del lazo amarillo
El uso del lazo amarillo para identificar perros que necesitan espacio tiene antecedentes anteriores a 2012, pero ese año comenzaron a difundirse los programas que lo convirtieron en una señal internacional.
La adiestradora y especialista en comportamiento canino Eva Oliversson lanzó en Suecia, el 27 de junio de 2012, el programa International Gulahund Yellowdog, pensado para que un lazo, pañuelo u otro distintivo amarillo permitiera advertir desde lejos que un perro necesitaba más espacio.
La idea, sin embargo, era anterior. La entrenadora Terry Ryan utilizaba distintivos amarillos en sus clases y campamentos para señalar perros que necesitaban distancia. La australiana Pat Robards conoció esa práctica en 1999 y posteriormente la introdujo en clubes caninos de Australia a comienzos de los años 2000.
En la primavera de 2012, la conductista canina noruega Mimmi Engh comentó a Oliversson que había conocido el uso de estos lazos, y ambas comprobaron que algunos clubes australianos llevaban años utilizándolos. Esa información terminó inspirando el lanzamiento del programa sueco.
Ese mismo año surgió en Canadá The Yellow Dog Project, impulsado por la entrenadora Tara Palardy en Red Deer, Alberta, con el mismo objetivo general: enseñar al público que un perro identificado con amarillo puede necesitar que personas y otros animales mantengan distancia.
Cuál es el código de colores propuesto por las marcas
Con el tiempo aparecieron empresas que ampliaron la idea y desarrollaron collares, correas, arneses y pañuelos codificados por colores. Uno de los sistemas más difundidos es el de Friendly Dog Collars, una marca cuyo origen se remonta a 2007 y que utiliza un esquema inspirado en las luces de un semáforo.
En ese código, el verde significa que el perro es amistoso y acepta interacciones; el rojo indica precaución y aconseja no acercarse; y el naranja advierte que el animal no se lleva bien con otros perros.
El amarillo se utiliza principalmente para perros nerviosos que necesitan espacio. Algunas líneas comerciales también emplean una variante amarilla con la indicación “adóptame” para animales que buscan hogar, por lo que es importante observar si el accesorio incluye texto.
El azul suele reservarse para perros de asistencia, servicio o entrenamiento; el blanco, para animales sordos o ciegos; y el violeta, para advertir que no se debe alimentar al perro, por ejemplo, debido a alergias o dietas especiales.
Sin embargo, estos colores adicionales no conforman un lenguaje universal. Son códigos propuestos y comercializados por determinadas marcas y organizaciones, y su significado puede variar.
