El presidente Javier Milei expuso ante la Asamblea General de la ONU en Nueva York, donde se reunió con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y respaldó el Corredor Andes-Atlántico, una iniciativa del G7 que contempla financiamiento por USD 7.000 millones hasta 2027.
El 23 de septiembre, el presidente Javier Milei concurrió a la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, en lo que constituyó su decimoséptimo viaje a Estados Unidos desde que asumió el cargo en diciembre de 2023. En su discurso ante el organismo, Milei se refirió a una «alineación sin ambigüedades con Occidente» en términos geopolíticos, mencionó a Estados Unidos una vez, a Israel dos veces y a Irán en relación con la declaración de la Guardia Revolucionaria como organización terrorista y la expulsión del Encargado de Negocios de Irán en Argentina en abril de este año. Asimismo, citó al expresidente estadounidense Donald Trump al abordar el desarrollo de la inteligencia artificial: «Es necesario que sea Occidente quien lidere el desarrollo de la tecnología para asegurarnos que sea acorde a nuestros valores fundamentales libertarios, como son el respeto a la vida, la libertad y la propiedad privada, y la noción de dignidad humana. En eso compartimos plenamente la visión del Presidente Trump».
En su intervención, Milei también cuestionó a la ONU al calificarla como un «Leviatán burocrático» y mencionó «dictaduras sanguinarias» y «regímenes que lapidan mujeres en la calle». Respecto de Israel, sostuvo: «Votaron sistemáticamente en contra de Israel, mientras hacían silencio frente al terrorismo islámico y ante genocidios de cristianos en el África».
Tras su discurso, Milei mantuvo una reunión bilateral con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en la sede de Naciones Unidas. El encuentro se produjo luego de que varias delegaciones abandonaran el recinto durante el discurso de Netanyahu. El canciller Pablo Quirno confirmó que ambos mandatarios conversaron sobre la Cuestión Malvinas, aunque no se difundieron detalles del contenido.
En paralelo, una delegación argentina encabezada por el canciller Pablo Quirno y el ministro de Economía Luis Caputo concretó un acuerdo en el marco del G7. Se trata del Corredor Andes-Atlántico, que según Quirno en un mensaje en la red social X «es la primera iniciativa de la Asociación para la Infraestructura y la Inversión Global del G7 en el Hemisferio Occidental, en una clara señal de apoyo al desarrollo de Argentina (…) que compromete hasta USD 7.000 millones en financiamiento hasta 2027 para proyectos de infraestructura y capacidad productiva». El proyecto contempla ferrocarriles, vías navegables, puertos, oleoductos e infraestructura de generación y transmisión de energía, con el objetivo de aumentar las exportaciones de minerales, petróleo y gas.
Durante su discurso, Milei dedicó casi siete de los veinte minutos a la Cuestión Malvinas, a la que definió como una «causa nacional». Cuestionó la «incapacidad» de la ONU para hacer cumplir sus resoluciones y usó el caso Malvinas como ejemplo: «¿De qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar en sentido contrario y esa resolución queda intacta en los archivos, pero impotente frente a la realidad?», preguntó, y agregó: «No faltan palabras ni resoluciones, lo que falta es que tengan consecuencias». Citó la resolución 31/49 de la Asamblea General, que establece que las partes deben abstenerse de introducir modificaciones unilaterales mientras la disputa de soberanía permanezca abierta, en referencia al inminente comienzo de la explotación petrolera en el archipiélago en el proyecto León Marino (Sea Lion), al norte de la Isla Soledad.
