El juez Fabián Lorenzini rechazó la exclusión del Banco Nación de las mayorías y habilitó la inscripción de interesados para adquirir cuotas de capital de la empresa, que posee unos 360 empleados y una planta en Reconquista, Santa Fe.
La Justicia resolvió este jueves abrir un salvataje para evitar la quiebra de Algodonera Avellaneda, una textil de integrantes de la familia Vicentin con unos 360 empleados y su base de planta industrial e hilandería en Reconquista, Santa Fe.
La decisión fue adoptada por el juez Fabián Lorenzini, a cargo del proceso, luego de rechazar el pedido de la concursada para excluir al Banco Nación (BNA) del cómputo de las mayorías. La empresa había solicitado esa exclusión al considerar al BNA como un «acreedor hostil» por no otorgar sus conformidades. El banco había alegado que con una propuesta de pago no recuperaba el 100% de los desembolsos realizados.
El BNA representa más del 80% del pasivo quirografario computable. El crédito verificado y admisible del BNA se ubica en $1.585.782.428,89 y US$260.791.600,40.
Según consta en el fallo, la concursada no logró las mayorías de capital exigidas. Por ello, el magistrado abrió el registro de salvataje «a fin de que los interesados (acreedores, cooperativa de trabajadores constituida o en formación, o terceros) se inscriban para ofertar por la adquisición de las cuotas de capital de Algodonera Avellaneda SA y obtener las mayorías para un acuerdo preventivo».
El juez informó que la misma empresa concursada podrá participar del proceso sin inscripción previa, expresando su voluntad en el expediente. La inscripción comenzará a las 07:30 del martes 29 de septiembre de 2026 y se extenderá hasta las 12:30 del lunes 5 de octubre próximo.
De acuerdo con fuentes al tanto del proceso judicial, si no se presentan interesados luego se pasaría a la quiebra, aunque con la intención de que continúen los contratos de quienes realizan fasones.
En el fallo, Lorenzini sostuvo: «La planta industrial opera al 60% de su capacidad por inconvenientes en la maquinaria de hilandería, manteniendo su actividad mediante contratos de fasón cuyos ingresos se destinan al pago de salarios, sin generar márgenes para la cancelación del pasivo verificado».
Respecto de la situación patrimonial, el escrito detalla que la empresa posee «un patrimonio neto negativo, verificándose un pasivo que supera de forma significativa el valor de sus activos».
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