La obra, editada por Marea, relata la experiencia de la autora durante la dictadura militar argentina y su vida posterior. Moler fue secuestrada en 1976 cuando tenía 17 años.
La editorial Marea publicó el libro La larga noche de los lápices, de Emilce Moler, quien fue detenida-desaparecida durante la dictadura militar argentina. La obra, de 240 páginas, se presentó en 2026 y narra la experiencia de la autora desde su secuestro en 1976 hasta la actualidad.
Según el texto, Moler tenía 17 años cuando fue secuestrada en la madrugada del 17 de septiembre de 1976 por hombres armados que se identificaron como del Ejército Argentino. En ese momento cursaba quinto año del Bachillerato de Bellas Artes en La Plata y militaba en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES).
El libro detalla que en esa noche y en otras del mismo mes, diez estudiantes secundarios fueron secuestrados por las Fuerzas Armadas. Seis de ellos permanecen desaparecidos: Claudia Falcone, María Clara Ciocchini, Claudio de Acha, Francisco López Muntaner, Daniel Racero y Horacio Ungaro. Los otros cuatro, Gustavo Calotti, Pablo Díaz, Patricia Miranda y la propia Moler, fueron liberados tras años de detención en centros clandestinos y cárceles.
Moler relata que estuvo detenida en los centros clandestinos Pozo de Arana, Pozo de Quilmes y la Comisaría de Valentín Alsina, y que en enero de 1977 fue trasladada como presa legal a la cárcel de Villa Devoto. Salió en libertad vigilada a los 19 años y no se le permitió regresar a La Plata; quedó bajo custodia de sus padres en Mar del Plata.
En 1979 rindió el examen de ingreso a la carrera de Matemática en la Universidad Nacional de Mar del Plata, donde ingresó con la mejor nota. Ese mismo año recuperó su libertad plena. En 1983 se recibió de profesora universitaria de Matemática y posteriormente obtuvo un doctorado en Bioingeniería por la Universidad Nacional de Tucumán.
El libro menciona su participación en los Juicios por la Verdad en 1999, en el juicio contra Miguel Etchecolatz en 2006 y en el proceso del Circuito Camps en 2013. También hace referencia a las amenazas que recibió a partir de 2006, tras la desaparición de Julio López, y a las medidas de seguridad que mantiene.
La autora incluye en el texto pasajes sobre su vida personal, como su relación con Horacio Ungaro, compañero de militancia y uno de los desaparecidos, y anécdotas de su adolescencia. El libro cierra con una reflexión sobre la necesidad de dejar testimonio escrito de aspectos que no había relatado antes en entrevistas o declaraciones judiciales.
