El tercer Coloquio de Líderes en Salud, organizado por Women in Global Health Argentina, reunió a especialistas y legisladoras para analizar la baja de las tasas de vacunación infantil y la erosión de la confianza en el sistema sanitario.
Women in Global Health (WGH) es la red de mujeres profesionales de la salud más grande del mundo, con presencia en más de 60 países, enfocada en incrementar la representación y el liderazgo femenino en la actividad sanitaria. A pesar de que las mujeres constituyen el mayor porcentaje de ingresantes a la Facultad de Medicina y más del 75% del personal de salud, solo un 25% de las posiciones de decisión en este rubro son ocupadas por mujeres, discriminadas por su género y víctimas de la brecha salarial frente a sus pares.
Históricamente, el sistema de salud se diseñó sin escuchar a las mujeres, que constituyen el 51% de la población y que son, por tanto, quienes más lo utilizan. La formación de médicos y médicas revela una insuficiente perspectiva de género. Al buscar información sobre menopausia, por ejemplo, se comprueba la falta de suficientes investigaciones porque las necesidades del género femenino no están representadas equitativamente.
En estos días tuvo lugar el tercer Coloquio de Líderes en Salud, organizado por el capítulo argentino de WGH. En el primero se abordó el desafío de diagnosticar un sistema quebrado tras el Covid; en el segundo, el debate sobre aquello que no podía postergarse para encarar una reforma estructural. Este año, la propuesta fue discutir decisiones como por qué la salud sigue ausente cuando se habla de economía, la ausencia de datos y registros, y la baja de confianza de la sociedad en la palabra del profesional.
La caída de la vacunación infantil, definida como una “tragedia sanitaria”, surgió como caso testigo. Graciela Ocaña, exministra de Salud y legisladora porteña, minimizó el peso de los antivacunas en la pandemia y resaltó en cambio cuánto afectó a la población sentir que se le ocultaba información. Un cóctel que sumó también al vacunatorio VIP y que condujo a una erosión de la confianza social que hoy se expresa en ese descenso de las tasas de vacunación.
Ocaña destacó que las autoridades sanitarias deben explicar mejor la situación a la población para que se entienda en qué medida las decisiones en este terreno los afectan.
Silvia Lospennato, legisladora porteña de Vamos por Más, señaló las graves consecuencias de difundir información de salud falsa o errada, muchas veces sin evidencia y a partir de un interés económico, poniendo como ejemplo el calendario de vacunación. Llamó a no cruzarse de brazos e instó a “dar el debate y pensar en restricciones, multas u otras medidas”, destacando la legislación mendocina que penaliza el incumplimiento del calendario.
La Cruz Roja, junto con infectólogos locales, coinciden en apuntar a la crisis de confianza y desinformación, percepción de riesgo baja, fallas estructurales y mensajes estatales inadecuados e insuficientes como patas del problema. Ante la reaparición de enfermedades prevenibles que ya estaban controladas, asegurar el acceso a las vacunas no basta. Se plantea la necesidad de reconstruir la confianza en ellas con campañas masivas de difusión y concientización.
