Un informe del sector estima que la superficie destinada a silaje de maíz alcanza entre 1,4 y 1,7 millones de hectáreas por campaña, con una inversión anual de unos 3.000 millones de dólares.
El silaje de maíz se ha consolidado como un componente central del modelo de producción de carne y leche en Argentina. Según datos de la Cámara Argentina de Contratistas Forrajeros (CACF), en las últimas campañas se picaron entre 1,4 y 1,7 millones de hectáreas de maíz para silaje. Esta superficie representa aproximadamente entre el 15% y el 18% de la siembra nacional de maíz, que oscila entre 8 y 10 millones de hectáreas.
La evolución de esta práctica muestra un crecimiento significativo en las últimas décadas. A mediados de la década de 1990 se destinaban al silaje unas 70.000 a 80.000 hectáreas. Veinte años después, la superficie total de cultivos ensilados se había multiplicado por veinte. En la campaña 2016/17 se relevaron 1,74 millones de hectáreas de silajes, de las cuales el 62% correspondió a maíz (alrededor de 1,08 millones).
Una serie más reciente indica que en cinco campañas sucesivas la superficie de maíz para silaje fue de 1,27; 1,29; 1,38; 1,70 y 1,44 millones de hectáreas. Las variaciones anuales se atribuyen a factores como sequía, precios y existencias ganaderas.
El impacto en la ganadería se refleja en indicadores productivos. En lechería, el número de tambos y la cantidad de vacas en ordeñe se redujeron un 60% desde el año 2000. Sin embargo, la producción total de leche no cayó, e incluso alcanzó récords históricos en años recientes. El promedio general de producción individual se ubica entre 22 y 25 litros diarios por animal. En establecimientos de escala mediana a grande altamente tecnificados, la producción individual alcanza marcas estables de 28 a 33 litros diarios. El rendimiento por vaca aumentó entre un 60% y un 100% según el nivel tecnológico del tambo.
En carne, el stock vacuno se mantuvo a pesar de que la agricultura tomó prestadas 10 millones de hectáreas antes dedicadas a la ganadería. El peso medio de faena actual es un 15% superior al histórico.
El sector cuenta con una infraestructura especializada. La CACF, fundada en 2003, reúne a más de 200 empresas. Se estima que en el país operan más de mil picadoras autopropulsadas. Durante 2025 se patentaron 81 picadoras nuevas: 36 Claas, 32 John Deere y 12 New Holland.
En cuanto a la escala de los silos, en 2013 se confeccionó en La Candelaria, cerca de Pehuajó, un silo con 150.000 toneladas de materia verde, originadas en 3.500 hectáreas de maíz. Se lo presentó como el silo de planta entera más grande del mundo, aunque no consta una homologación internacional que permita sostener ese título.
La inversión asociada al silaje de maíz es considerable. Según la referencia de la CACF de diciembre de 2025, para un maíz de 40 toneladas de materia verde por hectárea, la inversión por hectárea rondaba los 3 millones de pesos, sin incluir alquiler de la tierra, bolsa ni inoculante. Aplicada a 1,44 millones de hectáreas, la inversión anual total se estima en cerca de 3.000 millones de dólares, una cifra comparable al presupuesto del oleoducto Vaca Muerta Sur, en ejecución, cuyo costo total se estima en US$3.000 millones.
