La discusión sobre acuerdos comerciales y llegada de inversiones puso en foco las reglas de propiedad privada, patentes y propiedad intelectual. La periodista Susana Merlo analizó en +Perfil los desafíos para Argentina en el escenario regional.
La discusión sobre los acuerdos comerciales y la llegada de inversiones volvió a colocar en primer plano las reglas vinculadas con la propiedad privada, las patentes y la propiedad intelectual. En +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, la periodista agropecuaria Susana Merlo señaló que estas cuestiones atraviesan tanto las negociaciones entre el Mercosur y la Unión Europea como los entendimientos comerciales que busca profundizar Argentina con Estados Unidos.
“Patentes, todo lo que es propiedad privada que incluye propiedad intelectual, patentes, semillas, todo eso es todo un paquete”, explicó Merlo. La periodista recordó además que, en el caso de los agroquímicos, existieron históricamente fuertes discusiones dentro del mercado argentino y sostuvo que “el gran freno han sido los laboratorios, los laboratorios locales, no los laboratorios internacionales”.
Brasil y un equilibrio regional diferente
Merlo consideró que las negociaciones actuales deben analizarse dentro de un escenario regional que cambió significativamente. Brasil adquirió un peso económico y geopolítico que obliga a ampliar la mirada sobre la relación entre América del Sur, Estados Unidos y la Unión Europea.
“Hay que ampliar la mirada porque si no estábamos como con el tema de antes del crédito y demás”, señaló. Según su análisis, las diferentes posiciones internacionales de Brasil y Argentina también influyen sobre el interés de Washington y de Europa por mantener o ampliar su presencia en la región.
Quién invierte con este nivel de riesgo
Otro de los ejes fue la dificultad de transformar las oportunidades económicas en proyectos productivos concretos. “Necesitás inversiones. El problema es cuánta gente está dispuesta a arriesgar”, sostuvo Merlo.
La periodista rechazó que la falta de capital pueda atribuirse únicamente a la cautela de los inversores extranjeros. “¿Quién invierte con el nivel de riesgo? Es muy difícil, no invierte el de afuera pero que no invierte el de adentro tampoco”, afirmó.
En ese contexto, vinculó las políticas de exteriorización de capitales con la intención de movilizar recursos argentinos actualmente fuera del circuito productivo. El desafío no pasa solamente por conseguir nuevos dólares provenientes del exterior, sino también por generar condiciones para que el ahorro doméstico encuentre incentivos para transformarse en inversión.
El acuerdo Mercosur-Unión Europea bajo la lupa
Merlo también advirtió que el entendimiento entre el Mercosur y la Unión Europea continúa atravesado por resistencias políticas dentro del bloque europeo. “Está objetado por parte de los propios europeos y está con una espadita de Damocles del Parlamento Europeo”, señaló.
Para la periodista, ese escenario obliga a seguir con atención las discusiones internas europeas y los posibles cambios en las condiciones del acuerdo. Las negociaciones comerciales se insertan además en una disputa más amplia por mercados, inversiones y capacidad de influencia en América del Sur.
La pregunta sobre los empresarios argentinos
Alejandra Gallo incorporó al debate una reflexión atribuida a la titular del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, durante una de sus visitas a Argentina. Según recordó, en reuniones reducidas la funcionaria había preguntado cuánto estaban invirtiendo los propios empresarios argentinos.
El interrogante resume una de las principales tensiones de la discusión. Argentina busca atraer capital extranjero para sectores estratégicos, pero también necesita reglas, estabilidad y previsibilidad suficientes para convencer a sus propios empresarios de asumir riesgos y volcar recursos hacia proyectos productivos.
