El especialista en datos Andrés Snitcofsky participó en Ronda de Investigación, por +Perfil, y detalló el recorrido legislativo del Presupuesto Nacional, los plazos constitucionales y las consecuencias de la falta de aprobación.
El Presupuesto Nacional vuelve al centro de la agenda política argentina con una fecha clave: el 15 de septiembre, límite constitucional para que el Poder Ejecutivo presente el proyecto correspondiente al año siguiente. En este contexto, el especialista en datos Andrés Snitcofsky participó de Ronda de Investigación, por +Perfil, y explicó cómo funciona el proceso y qué factores pueden definir su aprobación o demora.
“El Ejecutivo es el que propone, obviamente, su proyecto de presupuesto y dice esto es lo que yo necesito para el año que viene”, contextualizó Snitcofsky. El especialista detalló además cómo se desarrolla el trámite legislativo y qué ocurre cuando el Congreso no logra aprobar una nueva ley presupuestaria.
Cómo es el proceso de aprobación del Presupuesto
Según desarrolló, el proyecto ingresa por Diputados, pasa por comisión, luego llega al Senado y finalmente vuelve al Ejecutivo. Pero el verdadero conflicto político comienza cuando aparecen las negociaciones entre bloques: “La rosca empieza esencialmente cuando el Ejecutivo presenta el proyecto, se lo entrega a diputados y diputados lo gira a la comisión de presupuesto”.
La historia reciente muestra que los tiempos de aprobación pueden variar considerablemente. Snitcofsky recordó que en algunos años el trámite fue rápido, mientras que en otros la discusión se extendió durante meses. “A veces fue más o menos razonable, un mes la discusión, otra vez fue incluso más corto”, planteó el especialista.
Uno de los puntos centrales fue la posibilidad de que el Congreso no apruebe un nuevo presupuesto. En este sentido, señaló que esto ya ocurrió recientemente: “Los últimos dos años, este Gobierno directamente sin presupuesto”.
La ausencia de una nueva ley presupuestaria no significa que el Estado quede paralizado. En ese escenario se prorroga el presupuesto anterior y el Ejecutivo debe realizar modificaciones durante el año.
El especialista resumió la disputa política detrás de esta situación: “Si el Congreso no se lo aprueba, le está dando vía libre a que haga medio lo que quiera”. Pero también planteó el límite del Poder Ejecutivo: “Pero a la vez también no puede aprobar cualquier cosa, porque para eso está el Congreso”.
El tratamiento del presupuesto no empieza en el Congreso
También explicó que el debate no comienza en el recinto, sino en las comisiones parlamentarias. Para analizar su funcionamiento, destacó el trabajo con datos legislativos y explicó cómo pueden utilizarse para medir la actividad parlamentaria.
“Las reuniones de comisiones también están publicadas, no de una forma recontra super amigable, pero para eso estamos los gordos datos, para ir a robar esos datos y hacer estos grafiquitos para ustedes”, expresó Snitcofsky.
El número de reuniones permite observar si una comisión está activa o si el tratamiento de proyectos se encuentra frenado: “Básicamente vemos la cantidad de reuniones que tiene cada comisión, porque la cantidad de reuniones es lo que te da un indicio de si la comisión se mueve o no”.
