Frank Báez, oriundo de República Dominicana, arribó a Estados Unidos a los 15 años sin dominar el inglés. En 2006 comenzó a trabajar como conserje en el Hospital Langone Tisch de la Universidad de Nueva York (NYU) y, tras completar un programa acelerado de 15 meses, se graduó en Enfermería por la misma institución a los 29 años.
Frank Báez, un joven dominicano, llegó a Estados Unidos a los 15 años sin hablar inglés. En 2006 empezó a trabajar como conserje en el Hospital Langone Tisch de la Universidad de Nueva York (NYU), donde limpiaba habitaciones de pacientes, baños y pasillos para ayudar a su familia. Más tarde, se convirtió en el primer estudiante universitario de su hogar y, a los 29 años, regresó a la misma institución para graduarse en Enfermería por la NYU, tras completar un curso acelerado de 15 meses.
El caso de Báez fue difundido por el programa de televisión estadounidense Good Morning America (GMA), de la cadena ABC, que publicó un video y un texto periodístico sobre su historia. Según el medio, Báez era adolescente cuando comenzó a trabajar como conserje en el Hospital Langone Tisch, y ahora se graduó en enfermería en esa misma institución.
En declaraciones al medio, Báez expresó sentirse orgulloso de lo que logró y de haber podido cambiar su realidad y la de sus seres queridos. El camino no fue inmediato: entre su trabajo de maestranza y su graduación, debió terminar la escuela secundaria y aprender un nuevo idioma.
Báez llegó a Estados Unidos con su madre y dos hermanos, y se instaló en el barrio de Brooklyn, donde ya vivía su abuelo. En su primer trabajo en el Hospital Tisch de la NYU, dedicó sus fines de semana a limpiar habitaciones, baños y pasillos mientras completaba sus estudios secundarios en Sheepshead Bay High School. Al interesarse por el campo de la medicina, solicitó un puesto como camillero, encargándose de trasladar pacientes para cirugías y pruebas.
Tras graduarse en el Hunter College, se convirtió en la primera persona de su familia en obtener un título universitario. Luego se fijó la meta de regresar a la NYU. Sobre su motivación, afirmó: “Quería ser uno de ellos”, en referencia a las enfermeras con las que trabajaba. Fue aceptado en la Facultad de Enfermería Rory Meyers de la NYU, donde completó un programa acelerado de 15 meses.
La publicación de GMA destaca las declaraciones de Natalya Pasklinsky, directora de aprendizaje mediante simulación de esa facultad, quien calificó el programa como “sumamente riguroso”. Pasklinsky conoce a Báez desde que trabajaba como conserje durante su época de estudiante secundario, y lo vio ascender a camillero. Señaló que el joven demostraba “mucha compasión” y expresó su confianza en que será “un enfermero fantástico”. Báez concluyó que “lo que hice fue no rendirme nunca”.
