Con un 10% de intención de voto en encuestas online, el fundador del Movimiento Brasil Libre (MBL), Renan Santos, se postula a la presidencia de Brasil con un discurso ultraliberal y propuestas controvertidas, en un escenario electoral dominado por la polarización entre Lula y Bolsonaro.
BRASILIA.- Renan Santos, de 42 años, fundador y articulador del Movimiento Brasil Libre (MBL), anunció su candidatura a la presidencia de Brasil por el Partido Missão. En una entrevista telefónica con LA NACION, Santos afirmó: “Porque soy mejor que ellos”. Agregó: “Tengo una cualidad superior a la de todos los demás líderes políticos de Brasil”.
Santos participó en las protestas que impulsaron el impeachment de la expresidenta Dilma Rousseff en 2016, pero nunca había disputado un cargo electoral. El 1 de agosto pasado, el Partido Missão lanzó su candidatura en un acto que combinó un recital de rock, un ritual marcial y una puesta en escena digital. Durante el evento, Santos cantó un jingle de su autoría y recibió una réplica del espadín de los cadetes brasileños, bendecida por un sacerdote, de manos de su compañero de fórmula, un coronel retirado de la policía.
El partido utilizó un lenguaje belicista en su convocatoria, instando a sus seguidores a sumarse a un “combate” para “hacer historia”. Kim Kataguiri, diputado federal y cofundador del MBL, declaró: “Acabamos de desembarcar en la isla del enemigo y vamos a quemar nuestros propios barcos para que no haya vuelta atrás”.
En encuestas online, Santos alcanza un 10% de intención de voto, destacándose entre los menores de 25 años. En relevamientos presenciales, como el de Datafolha, obtiene entre 3% y 6%, disputando con los gobernadores Ronaldo Caiado (Goiás) y Romeu Zema (Minas Gerais) la posición de “tercera vía”. Santos rechaza esa etiqueta y sostiene que su competencia directa es con Flávio Bolsonaro por un lugar en el balotaje contra el presidente Lula.
Marco Antônio Teixeira, politólogo y profesor de la Fundación Getulio Vargas en San Pablo, señaló que la candidatura de Santos refleja “un síntoma de cansancio” ante la polarización entre bolsonarismo y petismo. Teixeira indicó que el candidato busca captar el descontento de un electorado joven que consume política en entornos digitales.
En materia de políticas raciales, Santos propone reemplazar las cuotas raciales en las universidades por becas al mérito. Declaró a LA NACION: “No creemos que tengan efectos prácticos, como aumentar la integración racial. No pasa nada. Es solo una política que genera culpa en la clase media y una caída en el desempeño educativo”. Según el Consórcio de Acompanhamento das Ações Afirmativas (CAA), la proporción de jóvenes negros, pardos e indígenas en la educación superior pasó de 31% en 2001 a 52% en 2021.
Acerca del presidente argentino Javier Milei, Santos expresó: “Milei no propuso un fraude electoral. Avisó que haría reformas, que sería difícil al principio, pero que al final traería beneficios. Me parece muy valiente y yo hago lo mismo en mi campaña”. Santos consideró “ridículo” el alineamiento automático de Milei con Donald Trump y la familia Bolsonaro.
En su discurso de lanzamiento, Santos calificó a Jair Bolsonaro de “farsante, débil, corrupto y mongoloide”, y a Lula de “borracho senil”. El MBL apoyó a Bolsonaro en 2018, pero rompió con él al año siguiente, acusándolo de llevar al país “al abismo”.
Entre sus propuestas, Santos prometió “matar a quien robe”, a pesar de que la pena de muerte para delitos comunes está prohibida constitucionalmente en Brasil. También adelantó que no acatará decisiones monocráticas del Supremo Tribunal Federal que considere “ilegales”. Propone crear una reserva nacional de Bitcoin y financiar la “desfavelización” de 12.000 comunidades mediante un bono a 50 años pagado por las familias. Sobre las favelas, declaró: “Brasil nunca vio a la favela como un problema. Nosotros fuimos los primeros en decir que la favela es algo absurdo y tiene que dejar de existir”.
Santos admitió que, para gobernar, necesitaría pactar una mayoría en el Congreso con políticos del Centrão, a quienes calificó de “parásitos y vagabundos”. En su plan económico, propone congelar las jubilaciones desvinculándolas del salario mínimo y sustituir el programa Bolsa Família por “frentes de trabajo comunitario”.
En materia de seguridad, promete mano dura mediante la Garantía de la Ley y el Orden, aunque la policía depende de los gobernadores. Sobre la violencia política, Santos negó que exista en Brasil y atribuyó los crímenes a “rivalidades familiares arcaicas”. Según organizaciones de derechos humanos, los casos de violencia política aumentaron 400% en las elecciones de 2022 respecto de 2018.
Santos definió su propuesta como “Milei en la forma, Bukele en el contenido”. Del presidente argentino toma la retórica disruptiva y la disciplina fiscal; del salvadoreño, las megacárceles de máxima seguridad y un “Derecho Penal del Enemigo” que suspendería garantías civiles para ciertos criminales.
Teixeira consideró que esa combinación es de difícil aplicación en un país continental, federal y con un poder judicial independiente. Santos concluyó: “El pueblo brasileño está cansado de ser humillado. Lo matan en la calle, lo roban. La gente está enojada y tiene razón. Necesitamos canalizar esa rabia para devolver la ley y el orden”. Las elecciones están previstas para el 4 de octubre.
