En 2013, el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) incluyó catorce videojuegos en su muestra Applied Design, lo que generó debate sobre su valor como arte. La exhibición fue curada por Paola Antonelli y presentó títulos como Tetris, Pac-Man y Portal.
En 2013, el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) presentó la muestra Applied Design, que incluyó catorce videojuegos en su colección permanente. La exhibición fue curada por Paola Antonelli, quien explicó que los videojuegos fueron clasificados como casos de diseño interactivo. Entre los títulos exhibidos se encontraban Tetris, Pac-Man, Portal y Katamari Damacy.
La inclusión de los videojuegos en el acervo del museo generó reacciones en el ámbito cultural. El crítico Jonathan Jones, en una columna para The Guardian, afirmó que los videojuegos no son arte. En respuesta, Antonelli sostuvo que la curaduría los clasificaba como objetos de diseño, sin pronunciarse sobre su estatuto artístico.
Antecedentes de la muestra incluyen la exhibición Hot Circuits: A Video Arcade (1989) en el Museum of the Moving Image, y The Art of Video Games (2012) en el Smithsonian American Art Museum, que se centró en los oficios y materiales de producción de los juegos.
En paralelo, durante los años 90 surgió el game art, una corriente que utiliza videojuegos como medio artístico. La muestra online Cracking the Maze: Game Plug-Ins as Hacker Art, curada por Anne-Marie Schleiner, presentó modificaciones de juegos realizadas por artistas, como la intervención de Jodi sobre Wolfenstein 3D.
El artista Bill Viola desarrolló The Night Journey (2018) junto a la diseñadora Tracy Fullerton, un videojuego que exploraba un paisaje nocturno con connotaciones espirituales.
En la región, la curadora argentina Luján Oulton dirigió el festival Game On! El arte en juego, que tuvo seis ediciones locales. El circuito internacional incluye eventos como A MAZE (Berlín) y Now Play This (Londres).
En 2023, Antonelli estuvo a cargo de la muestra Never Alone: Video Games and Other Interactive Design, que incluyó treinta y seis videojuegos y no generó controversias similares a las de 2013.
