Un sismo de magnitud 7,4 sacudió el oeste de Colombia el lunes 10 de agosto. Las autoridades confirmaron 240 víctimas fatales, más de 1300 heridos y 2000 desaparecidos. El epicentro se localizó en San José del Palmar, departamento del Chocó.
Un sismo de magnitud 7,4 se registró el lunes 10 de agosto a las 7.40 (hora local) en Colombia, con epicentro en el municipio de San José del Palmar, departamento del Chocó, a unos 280 kilómetros al oeste de Bogotá. El movimiento telúrico se percibió en ciudades como Pereira, Manizales, Buenaventura, Cali y Bogotá, donde los residentes evacuaron sus viviendas tras activarse las alarmas.
El Servicio Geológico Colombiano (SGC) informó inicialmente una magnitud de 6,7 y una profundidad de 96 kilómetros. Posteriormente, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) reportó una magnitud de 7,4, cifra que fue confirmada por el SGC. El epicentro se ubicó a 20 kilómetros de San José del Palmar, en las coordenadas 5,04° de latitud y -76,34° de longitud. El movimiento fue registrado por 32 estaciones de la red sismológica nacional.
Las autoridades locales confirmaron al menos 240 víctimas fatales, más de 1300 heridos y 2000 desaparecidos. Se reportó el derrumbe de más de 165 edificios y daños en 18 centros de salud. El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, viajó a la zona afectada y, tras una reunión del Comando Unificado de Emergencias, declaró la emergencia nacional en todo el territorio.
En Pereira, una de las zonas más afectadas, se registraron al menos 60 fallecidos, según la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales. Casi toda la ciudad quedó sin electricidad. Testimonios recopilados por la agencia AFP describen la situación en el lugar. Kevin Restrepo, residente de Pereira, declaró: “Mi ilusión es encontrar a alguien con vida, hacer lo más que se pueda”. Leonel Cerrudo, ciudadano argentino en Cali, relató a LN+ su experiencia: “El susto de mi vida. Había vivido aquí en Cali algunos sismos, pero de cinco puntos, movimientos normales; nosotros en Argentina no estamos acostumbrados, todavía estoy medio shockeado”.
