Diego Sabanés presentó un libro que aborda la vida y obra del cineasta Manuel Antín, incluyendo su relación con Julio Cortázar y su papel en la formación de nuevos realizadores.
Diego Sabanés explicó que el libro dedicado a Manuel Antín nació con la intención de reconstruir una trayectoria que excede su obra cinematográfica. A partir de conversaciones con el director y de una investigación de archivo realizada junto a María Ángel Fernández, el trabajo recorre los ámbitos en los que Antín desarrolló su actividad: cine, poesía, teatro independiente, gestión cultural y formación de nuevas generaciones.
En diálogo con +Perfil, Sabanés destacó que el libro recupera materiales como la correspondencia entre Manuel Antín y Julio Cortázar, considerada por el autor uno de los documentos más valiosos de la investigación.
Trayectoria abordada como “enciclopedia”
Según Sabanés, la dimensión de la trayectoria de Antín hacía insuficiente un abordaje limitado a su trabajo como director. El cineasta también tuvo un papel en la gestión cultural, especialmente durante el retorno de la democracia, cuando estuvo al frente del Instituto de Cine, y posteriormente con la fundación de la Universidad del Cine.
“Manuel necesitaba casi una enciclopedia porque es alguien que ha transitado por tantos lugares, ha trabajado con tanta gente y ha hecho tantas cosas”, afirmó Sabanés.
El libro también recupera aspectos menos conocidos, como su relación con el teatro independiente y su vínculo con la poesía. Antes de dedicarse al cine, Antín publicó varios libros de poesía, una faceta que, según Sabanés, no suele ocupar un lugar central en los relatos sobre su trayectoria.
La investigación combinó conversaciones con Antín y trabajo sobre documentación de archivo. “Era un poco asomarse a muchos mundos, no uno solo”, explicó Sabanés.
Generación que abrió nuevos caminos
Uno de los aspectos centrales del legado de Antín fue su capacidad para tender puentes entre generaciones. Sabanés destacó el papel de la creación de la Universidad del Cine en la formación de nuevos directores y en la renovación del lenguaje cinematográfico.
“Manuel incentivaba mucho a que cada director encontrara… su propia política”, señaló.
Antín formó parte de la generación de cineastas argentinos que realizó sus primeras películas durante la década del 60. Sin embargo, el propio director cuestionaba que pudiera hablarse de una generación organizada, ya que no existía un manifiesto ni una estructura común. Sabanés sostiene que aquellos directores compartían inquietudes y que Antín comprendió que décadas más tarde aparecería una nueva generación que necesitaría expresarse con otras herramientas.
Vínculo entre tradición y nuevas tecnologías
Según Sabanés, Antín entendió que los cambios tecnológicos y legislativos podían abrir una oportunidad para nuevos realizadores. Su aporte consistió en poner el legado a disposición de quienes comenzaban a filmar.
“Había un legado, un aprendizaje por el que ellos en los 60 habían pasado, que le iba a servir a esa nueva generación”, sostuvo.
Para Sabanés, el desarrollo posterior de numerosos directores surgidos de ese ámbito demostró el valor de aquella apuesta. “Yo creo que la historia le dio la razón, porque hay un montón de directores ahora muy diferentes entre sí que han surgido de ese camino que abrió él”, afirmó.
Antín y Cortázar: diálogo entre dos mundos
Otro capítulo destacado es la relación de Manuel Antín con Julio Cortázar. El cineasta llevó al cine obras del escritor y mantuvo con él una extensa correspondencia que, según Sabanés, constituye uno de los materiales más valiosos recuperados.
“Son extraordinarias y yo creo que son uno de los testimonios más ricos que nos ha dejado la segunda mitad del siglo XX de colaboración entre dos personas con sus mundos propios”, destacó.
Las cartas muestran una relación en la que ambos podían mantener posiciones diferentes sin afectar la admiración y el afecto mutuos. Sabanés remarcó que Antín y Cortázar no siempre coincidían y que incluso llegaron a criticarse.
Capacidad de admirar una idea diferente
A partir del vínculo entre Antín y Cortázar, Sabanés planteó una reflexión sobre el presente. En su lectura, aquellas cartas muestran una forma de intercambio intelectual basada en la posibilidad de escuchar y valorar una posición diferente.
“Con un amor incondicional y con mucha admiración de uno por el otro y eso creo que es genial, la capacidad de admirar la idea diferente, que es algo que como sociedad estamos perdiendo, lamentablemente”, afirmó.
Para Sabanés, ese aspecto trasciende la anécdota histórica y adquiere una dimensión contemporánea. La correspondencia entre Antín y Cortázar aparece como un ejemplo de cómo dos personas pueden discrepar y conservar el respeto y la admiración mutua.
El libro busca reconstruir no solo la obra de Manuel Antín, sino también los vínculos, las ideas y los espacios culturales que atravesaron su vida.
