El virus del Nilo Occidental se expandió antes y con más intensidad en Nueva York durante 2026: 612 muestras dieron positivo hasta agosto, frente a 326 un año antes, aunque la ciudad no había detectado casos en personas.
El virus del Nilo Occidental se expandió antes y con más intensidad en Nueva York durante 2026: 612 muestras dieron positivo hasta agosto, frente a 326 un año antes, aunque la ciudad no había detectado casos en personas.
La primera detección llegó el 16 de junio, dos semanas antes que en 2025, cuando se había registrado el 1 de julio, según el Departamento de Salud de la Ciudad de Nueva York (NYC Health).
La combinación de lluvias de verano y temperaturas altas dejó agua estancada en distintos puntos urbanos y aceleró el ciclo reproductivo de los mosquitos, de acuerdo con NYC Health.
Para las autoridades, ese patrón dio más tiempo a los insectos para multiplicarse y dispersar la infección en las zonas de cría locales, justo antes del tramo del año en el que suele intensificarse la actividad.
El riesgo, subrayó el organismo, no se limita a un aumento temprano de la circulación: el pico de mosquitos suele concentrarse en agosto y septiembre, por lo que recomendó empezar ya con las medidas de prevención.
Medios locales y nacionales de Estados Unidos, como Gothamist y USA TODAY, también informaron en los últimos días la suba de muestras positivas y las advertencias del sistema de vigilancia municipal.
El virus del Nilo Occidental es la única enfermedad transmitida por mosquitos que se sabe que infecta a personas en la ciudad de Nueva York, y está presente en las poblaciones locales de insectos cada año desde 1999. Los mosquitos portadores suelen aparecer entre junio y octubre.
La transmisión se produce por la picadura de un mosquito infectado. Aunque esta temporada todavía no se registraron contagios humanos en la ciudad, los casos en personas suelen aparecer sobre todo desde mediados de julio hasta comienzos del otoño, según NYC Health.
Ese dato explica la principal inquietud sanitaria del momento: no hay diagnósticos humanos confirmados hasta ahora, pero la circulación temprana del virus y el incremento de muestras positivas elevan el nivel de alerta antes del período de mayor exposición.
Como marco general, NYC Health recordó que la infección puede afectar a humanos, aves, caballos y otros mamíferos, y que la mayoría de las personas infectadas no desarrolla síntomas o cursa un cuadro leve a moderado. El organismo también señaló que el virus no se transmite de persona a persona por contacto casual.
El plan municipal incluye larvicidas, más vigilancia y fumigación focalizada
Frente al repunte de 2026, el equipo de vigilancia sanitaria capturó y analizó mosquitos en “muestras” de hasta 50 insectos en toda la ciudad. El operativo se amplió con más puntos de control en barrios considerados de alto riesgo, según informó NYC Health.
La respuesta municipal incluyó tratamiento de aguas estancadas para eliminar larvas antes de que se conviertan en mosquitos adultos y operaciones de fumigación selectiva en áreas con alta actividad. De acuerdo con el Departamento de Salud, esas intervenciones reducen las poblaciones de mosquitos adultos en alrededor de 70% y disminuyen los grupos positivos al virus en más de 85%.
Las autoridades previeron nuevas operaciones de control durante el resto del verano. A la vez, pidieron a los residentes informar la presencia persistente de agua estancada en espacios públicos a través del 311 o por internet, con el objetivo de reducir criaderos en zonas urbanas.
La vigilancia, además, se apoyó en la detección temprana para ajustar el despliegue territorial: las muestras positivas permiten identificar áreas con circulación viral y orientar la fumigación, el uso de larvicidas y el refuerzo de trampas de monitoreo en los cinco distritos.
En su cobertura, Gothamist informó que la ciudad reforzó la supervisión en zonas afectadas con más trampas y más acciones de control, y atribuyó al Departamento de Salud que se planificaron nuevas operaciones en las próximas semanas.
La mayoría de los infectados no presenta síntomas, pero una minoría puede sufrir cuadros neurológicos
La mayor parte de las personas infectadas con el virus del Nilo Occidental no desarrolla síntomas. Cuando aparecen, suelen parecerse a un cuadro gripal leve o moderado.
Entre las manifestaciones descritas por NYC Health figuran fiebre, dolor de cabeza, cansancio o debilidad, dolores corporales y articulares, vómitos, diarrea y erupciones cutáneas. El organismo indicó que los síntomas suelen aparecer entre dos y 14 días después de la picadura de un mosquito infectado, y que en personas con un sistema inmunológico debilitado pueden demorar más.
En menos del 1% de las infecciones, el virus puede derivar en cuadros neurológicos graves como encefalitis o meningitis. NYC Health también incluyó en ese grupo cuadros que afectan el cerebro y la médula espinal, con signos como fiebre alta, rigidez de cuello, confusión, temblores, debilidad muscular, entumecimiento o parálisis y, en casos extremos, coma.
El Departamento de Salud remarcó que las personas de 60 años o más están entre las de mayor riesgo de enfermedad grave. Además, enumeró condiciones asociadas a mayor riesgo, como enfermedad renal crónica, diabetes, cáncer e hipertensión, y tratamientos o condiciones que debilitan el sistema inmunológico.
Recomendaciones para reducir picaduras y eliminar criaderos
Las recomendaciones de prevención apuntan a reducir picaduras y eliminar criaderos. NYC Health aconsejó evitar estancias prolongadas al aire libre al amanecer y al atardecer, usar repelentes registrados en la EPA con DEET, picaridina, IR3535 o aceite de eucalipto limón —no apto para niños menores de tres años— y vestir mangas largas, pantalones largos, calcetines y calzado cerrado.
Dentro de las viviendas, la indicación es reparar mosquiteras dañadas y mantener cerradas puertas y ventanas siempre que sea posible. En balcones, patios o porches, la recomendación es revisar al menos una vez por semana macetas, platillos, bebederos para pájaros, recipientes de mascotas, juguetes de exterior, cubos, lonas y canalones obstruidos, ya que los mosquitos necesitan solo una pequeña cantidad de agua estancada para poner huevos.
En el mismo sentido, el organismo reiteró que, de abril a octubre, los vecinos pueden reportar agua estancada en la ciudad. El foco, insistieron las autoridades, está en cortar el ciclo del mosquito antes de que se convierta en adulto y pueda transmitir la infección.
La advertencia oficial llegó en la antesala del período en el que suele crecer la actividad: agosto y septiembre concentran el tramo de mayor circulación. La suba de muestras positivas y la detección temprana de la temporada en 2026 encendieron la alarma antes de que aparezcan, o no, casos humanos confirmados.
