Un estudio en cuevas submarinas de Australia propone un método para reconstruir cómo se forman y se conservan los depósitos de huesos bajo el agua, a partir del análisis de restos animales hallados en dos sistemas inundados del sur del país.
Un estudio en cuevas submarinas de Australia propone un método para reconstruir cómo se forman y se conservan los depósitos de los huesos bajo el agua, a partir del análisis de restos animales hallados en dos sistemas inundados del sur del país. La noticia fue difundida por ScienceDaily y describe que los fósiles preservados en estos ambientes no solo guardan rastros del pasado, sino también señales físicas, químicas y biológicas que permiten distinguir cómo llegaron allí y qué les ocurrió después.
La investigación, publicada en PLOS ONE, fue dirigida por Griffith University y se centró en dos cuevas submarinas cercanas a Mount Gambier, en Australia del Sur: Green Waterhole y Gouldens Sinkhole. El trabajo científico, firmado por Meg M. Walker y otros autores, precisa que el objetivo fue examinar tres conjuntos de huesos depositados en tiempos históricos de la megafauna extinta, es decir, animales de gran tamaño, para identificar diferencias entre contextos húmedos y secos dentro de estos ambientes.
Qué analizaron los investigadores
Según el artículo, los autores estudiaron 231 especímenes óseos que incluían fauna doméstica y nativa, entre ellas vacas, canguros, emúes, ovejas, cerdos, perros o dingos, conejos, zarigüeyas, quoles y ratas de los pantanos. El equipo aplicó fechados por radiocarbono a 41 muestras que superaron los controles previos, con el fin de ubicar los depósitos en escalas de décadas y siglos.
Los restos de animales domesticados se depositaron entre 1841 y 1955 en el grupo centenario, y en fechas posteriores a 1955 en el grupo decenal. También indica que algunos ejemplares podrían remontarse a la llegada de los primeros europeos a la región de Mount Gambier en la década de 1840. Esa cronología es relevante porque permite vincular el presente con registros mucho más antiguos.
Los huesos sumergidos resistieron mejor el paso del tiempo
El artículo detalla que más del 68% de los conjuntos húmedos conservó más del 80% de la porción original del elemento óseo, frente al 44% del conjunto seco. También reporta diferencias significativas en los índices de fragmentación y en la preservación de las diáfisis de huesos largos.
El medio divide los ambientes entre entradas iluminadas y zonas de oscuridad total. Cerca de los accesos, crecían algas y plantas que podían colonizar la superficie de los huesos. En las regiones oscuras, donde no llegaba la luz solar, los restos tendían a permanecer más intactos. En los conjuntos acuáticos se observaron con mayor frecuencia manchas negras, mientras que las manchas verdes solo se hallaron en áreas relativamente poco profundas.
Además, detectaron por primera vez la combinación de actividad biológica, manchas y corrosión superficial a una profundidad de 13,3 metros en Gouldens Sinkhole, el registro más profundo documentado hasta el momento.
Diferencias entre las cuevas
Los investigadores observaron diferencias microscópicas entre los huesos recuperados en ambientes inundados y secos. En los restos sumergidos encontraron pequeños túneles en la superficie, probablemente producidos por cianobacterias, y otras marcas de sectores acuáticos. En cambio, los de cuevas secas no presentaban esas señales y mostraban un deterioro asociado a procesos propios de los ambientes terrestres, como la acción de bacterias, surcos producidos por raíces y una mayor presencia de descamación, exfoliación y otras formas de degradación microscópica.
Además, el 70% de los restos óseos recuperados en sectores secos tenía pequeñas grietas que se extendían desde la superficie hacia el interior, una característica que no se detectó en los provenientes de enterramientos bajo el agua.
Un método para reconstruir la historia de los fósiles
Es el primer estudio en ofrecer una herramienta para interpretar los procesos que experimentaron los fósiles de megafauna en estos sitios submarinos, que aporta un conjunto de referencia para reconstruir historias de depósito y procesos posteriores al depósito en cuevas inundadas.
Meg Walker, candidata doctoral de Griffith University, afirmó: “Este estudio ha proporcionado el primer marco para interpretar cómo se formaron, sobrevivieron y cambiaron los fósiles de megafauna en cuevas submarinas”. Por esta razón, estos patrones pueden ayudar a resolver depósitos mezclados y promediados en el tiempo, comunes en cavidades inundadas afectadas por el nivel del agua.
En el intervalo estudiado, se observaron solamente efectos limitados del tiempo y, en menos de 50 años, aparecieron diferencias entre ambientes secos y los hallados bajo agua. Dicho resultado respalda la utilidad del método para determinar si un hueso estuvo sumergido, en seco o cambió de contexto. Además, plantea que variaciones tanto del nivel freático como de la luminosidad en la cueva podrían haber dejado múltiples marcas sobre un mismo resto.
