El presidente Javier Milei y el gobernador bonaerense Axel Kicillof desarrollan campañas simultáneas con miras a las elecciones legislativas de 2025, según un análisis de su accionar político reciente.
El presidente Javier Milei y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, llevan adelante dos campañas políticas en paralelo, de acuerdo con un análisis de sus acciones recientes.
Milei, por un lado, delega en su equipo la estrategia para su reelección, mientras que en persona diseña un liderazgo regional de la nueva derecha global. Horas antes de la cadena nacional en la que se presentó la reforma del Banco Central, firmó un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que prohíbe el ingreso al país de extranjeros que promuevan sentimientos de odio contra la Argentina. La medida, de alcance amplio y criterios imprecisos, habilita un filtro discrecional para el ingreso de personas.
En el plano internacional, Milei protagonizó cruces con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y con el juez Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal de Brasil, a quienes calificó con epítetos como “ladrón”, “delincuente” y “basura socialista”, y “basura calva”, respectivamente. Estos dichos generaron un conflicto diplomático con Brasil, uno de los principales socios comerciales de la Argentina.
Durante un acto en La Rural, Milei acusó públicamente al dirigente Ignacio de Mendiguren de ser “ladrón”, en el marco de un evento donde De Mendiguren recibía una distinción por la presentación de un caballo de su estancia. El Embajador de Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas, participó del evento.
La reforma del Banco Central fue presentada con una puesta en escena que el oficialismo denominó “sanguinaria”. En su discurso, Milei utilizó la expresión “alta política” para referirse a los legisladores, a quienes acusó de “voracidad y pasión por robar”, y anunció el “grillete fiscal”, una medida que comparó con el shutdown estadounidense.
Por su parte, Axel Kicillof enfrenta el desafío de construir su candidatura nacional, lo que requiere primero resolver su posición en la interna del kirchnerismo. Para ganar la interna peronista necesita consolidarse en la provincia de Buenos Aires sin romper del todo con el kirchnerismo, pero para ser un candidato competitivo a nivel nacional necesita despegarse de Cristina Fernández de Kirchner y de La Cámpora.
El gobierno nacional impulsa la eliminación de las PASO, lo que podría impedir que la oposición se ordene. Si la oposición llega dividida a las elecciones y Milei mantiene un piso cercano al 40% de los votos, la fragmentación podría beneficiarlo. Sin embargo, si surge una alternativa de derecha en ese escenario de dispersión, las posibilidades de Milei de ganar en primera vuelta se reducirían, y en un eventual balotaje, sus chances de reelección serían limitadas.
