El rey de Marruecos, Mohamed VI, pronunció un discurso de 14 minutos con motivo de su 27.º aniversario en el trono, en el que resaltó la estabilidad institucional y los indicadores económicos del país, en un contexto de tensiones sociales y avances diplomáticos sobre el Sáhara Occidental.
El rey de Marruecos, Mohamed VI, celebró su 27.º aniversario en el trono con un discurso televisado de 14 minutos, en el que se refirió a la estabilidad del país y a los avances económicos alcanzados durante su reinado. El monarca, que en los últimos meses ha delegado funciones de representación en su hijo, el príncipe heredero Hassan III, volvió a aparecer ante las cámaras para dirigirse a la nación.
En su intervención, Mohamed VI reseñó los logros diplomáticos recientes de Marruecos, entre los que destacó el reconocimiento por parte de la ONU y de la mayoría de los países de su postura sobre el Sáhara Occidental como base de las negociaciones. También mencionó el fortalecimiento de los vínculos con Estados Unidos, que se traduce en nuevas inversiones en los sectores industrial y de defensa, así como el establecimiento de un centro militar estadounidense y la sede de la FIFA en África. En este contexto, señaló que Marruecos aspira a albergar la final del Mundial 2030.
El jefe del Estado marroquí afirmó que la estabilidad del país es su principal activo frente a las turbulencias regionales. Vinculó estos logros a una estrategia sostenida y a la eficacia de las instituciones, y sostuvo que “desempeñan su función en un marco de armonía y complementariedad, lo que otorga la eficacia necesaria para que el Estado continúe logrando avances y enfrentando desafíos a pesar de las dificultades y limitaciones”. Asimismo, hizo hincapié en la importancia de mantener el optimismo frente a los discursos de “desesperanza y frustración”.
Según los datos presentados por el monarca, Marruecos registró una tasa de crecimiento cercana al 4,9% en 2025 y se prevé que iguale o supere ese índice en 2026. Destacó la buena temporada agrícola, la consolidación del país como “polo de inversión industrial, turística y financiera” y la evolución de sectores clave como el automotriz y el aeronáutico.
En paralelo, el discurso se desarrolló en un clima social tenso, evidenciado por protestas de la generación Z tras el fallecimiento de ocho mujeres embarazadas en un hospital por falta de atención y recursos. También se registraron críticas a la inversión destinada al Mundial 2030, como el estadio Hassan II de Casablanca, cuyo costo supera los 1.000 millones de euros, en contraste con otros ámbitos que consideran desatendidos.
En la última parte de su intervención, Mohamed VI se refirió a la consolidación de Marruecos como “un actor internacional fiable, respetado y escuchado” y agradeció la labor de las fuerzas de seguridad y de los funcionarios públicos. Anunció que la carretera que unirá el país con el territorio del Sáhara Occidental llevará el nombre de Donald Trump. Sobre las relaciones con España, señaló que en 2022 el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, le envió una carta para ofrecer su apoyo a la postura marroquí sobre el Sáhara Occidental como opción “más realista” para llegar a un acuerdo. Desde entonces, ambos países han mejorado en cooperación, con intercambios entre sus cuerpos policiales y un aumento de los flujos comerciales. El monarca cerró su mensaje con un llamamiento a preservar la unidad nacional y afirmó que “Dios no defrauda a los benefactores”.
