El partido entre Argentina e Inglaterra por la final del Mundial 2026 presenta un duelo táctico con múltiples variantes. Se analizan las formaciones, puntos fuertes y débiles de ambos equipos.
El equipo de Thomas Tuchel, que suele modificar el esquema varias veces incluso durante el mismo partido, es peligroso para atacar: puede desequilibrar por adentro y también con centros.
Sólo tomando como referencia lo que fue el partido de Inglaterra ante Noruega, Thomas Tuchel utilizó cinco esquemas tácticos diferentes. En los cuartos de final quizás viajó al extremo, pero es común para el entrenador variar los sistemas, mover fichas en función del rival y de lo que va sucediendo durante el encuentro. En comparación con lo que se ve de la Argentina y de Lionel Scaloni, sus intervenciones son mayores. El conjunto del Reino Unido tiene jerarquía individual y un plan de juego colectivo capaz de darle dolores de cabeza a la selección, pero también ofrece puntos débiles a explotar.
La primera foto que podría verse en el duelo táctico del miércoles: allí se observa el parado de Noruega ante Inglaterra, en la que –ubicados 4-4-2 en un bloque bajo- buscan cerrarle los pasillos interiores al equipo de Tuchel. La misma imagen podría tomarse de la posición de espera que adquirió el equipo de Scaloni luego del 1-0 ante Suiza, aunque allí la disposición tendió a ser más 4-1-4-1, con Messi suelto por delante y Julián Alvarez como volante externo por la izquierda.
Una de las virtudes del conjunto inglés pasa por los ataques en los pasillos interiores, los pases filtrados y las diagonales que marcan los atacantes, sobre todo Harry Kane, que puede aparecer como 9 o ser él quien asiste a sus compañeros, como sucedió con Bellingham en el segundo gol a México. Por eso el DT noruego Stale Solbakken repitió el plan luego de ver el empate de Ghana 0-0 con Inglaterra.
Sin embargo, limitarse a cerrarle los pasillos interiores puede ser un arma de doble filo porque la segunda forma predilecta de ataque de Inglaterra es con centros que caen sobre el punto penal, ya sea para Kane o Bellingham, que si bien suele arrancar en posición de enganche, por detrás del capitán en el esquema 4-2-3-1, termina las jugadas como doble “9”. No es casual que tenga seis tantos en la Copa del Mundo. El jugador de Real Madrid siempre tiene una chance de gol de cabeza “atacando el espacio”, llegando desde atrás.
La mayoría de los envíos al área suelen nacer desde la izquierda para que también los respalden Madueke o Saka desde el sector opuesto. Desde la derecha los suelen lanzar Anderson, Rice o el lateral de turno para los ingresos de Gordon o Rashford. También es un equipo que preocupa con los lanzamientos de los córners y los tiros libres laterales o frontales. Por esa vía le anotó Kane a Croacia el 2-1 y convirtió Rashford ante Panamá.
En las pelotas paradas hace por lo general una marca mixta, en la que tres jugadores toman hombre a hombre y luego cinco arman una zona sobre la línea del área chica, para defender la pelota. Pero sobre todo en los últimos partidos, deja libre la zona de los rebotes, cerca de la medialuna. El adversario puede poner a un futbolista o hasta dos allí y no entran en la consideración de bloqueo inglés. O los deja directamente libres o los toma en inferioridad numérica.
Además de los contraataques veloces incluso recuperando en un bloque bajo, otro punto a atacar por la selección argentina es la zona de un lateral derecho que no solo no tiene un dueño consolidado, sino que además fue la posición en la que Tuchel más debió rotar por lesiones y suspensiones. En lo que va del certamen utilizó allí a seis jugadores diferentes: Quansah, James, Stones, Spence, Konsa, y hasta a Declan Rice.
En lo que refiere a las variables tácticas, Tuchel es capaz de jugar 2-4-4 en caso de tener que arriesgar por la búsqueda de un resultado o de pararse 5-4-1 si la prioridad es defender una diferencia durante unos minutos. En la copa del mundo llegó a los dos extremos. Frente a Ghana comenzó 4-3-3, luego pasó al 2-4-4; ante Congo comenzó con el clásico 4-2-3-1 y cuando tuvo que arriesgar pasó a jugar 2-1-3-4; contra Croacia comenzó 4-2-3-1 y luego pasó al 3-4-2-1; frente a Noruega inició con el 4-2-3-1, pasó al 4-1-2-3, siguió con un 4-3-3, luego usó un 4-4-2 y finalizó con un 5-4-1.
A contramano de cómo se está desenvolviendo Scaloni en este Mundial, Tuchel suele meter varios volantazos de esquemas y nombres durante los partidos. Inglaterra subirá la vara de la selección, pero también tiene sus puntos débiles. Será un duelo emotivo, donde las respuestas físicas a los alargues y los esfuerzos también tendrán su incidencia.
