El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) informó que la pobreza infantil en Argentina descendió al 42,3% durante el segundo semestre de 2025, el nivel más bajo desde 2018. No obstante, la organización proyectó un posible aumento al 44,4% para el primer semestre de 2026.
Buenos Aires, 9 de junio (NA) – UNICEF Argentina publicó un informe titulado Pobreza monetaria y privaciones vinculadas a derechos en niñas y niños, en el que detalló que 5,1 millones de niñas, niños y adolescentes vivían en hogares pobres al cierre de 2025, frente a los 6,3 millones registrados en 2024.
Según el documento, elaborado con datos oficiales, el 42,3% de los menores de edad en Argentina se encontraba en situación de pobreza y el 9,4% en indigencia. La cifra de pobreza infantil representó una reducción respecto al 52,7% del segundo semestre de 2024 y constituyó el valor más bajo desde 2018.
UNICEF advirtió que la tendencia a la baja podría revertirse en el primer semestre de 2026, con una proyección de pobreza infantil cercana al 44,4%. La organización señaló que factores como los ingresos familiares, el costo de las canastas básicas, la evolución del mercado laboral y las transferencias sociales incidirán en esa posible variación.
El informe indicó que, de los 5,1 millones de niños y adolescentes en hogares pobres, el 1,1% se encontraba en situación de indigencia. También destacó que la desigualdad educativa profundiza la brecha social: en hogares con bajo nivel educativo, la pobreza alcanzó el 68%, y cuando el adulto de referencia estaba desocupado, subió al 74,8%.
Otro dato relevante es que, en hogares sostenidos únicamente por una mujer, la pobreza infantil afectó al 52,8%. Asimismo, siete de cada diez hogares con menores recurrieron a mecanismos como endeudamiento, venta de pertenencias o compras al fiado para obtener ingresos.
El estudio también reveló que el 42,8% de los niños y niñas presentaba al menos una privación no monetaria en áreas como vivienda, saneamiento, agua, hábitat, educación o protección social. UNICEF estimó que la indigencia infantil sería seis puntos porcentuales mayor si no existieran las transferencias monetarias.
Por último, la investigación corroboró que la pobreza afecta con mayor intensidad a la población infantil que al resto de la población: mientras que la pobreza general fue del 28,2% en el segundo semestre de 2025, en niños, niñas y adolescentes se ubicó en el 42,3%. La misma brecha se observó en la indigencia, con un 6,3% en la población total y un 9,4% en menores de edad.
