A semanas del Mundial 2026, el brote de ébola en el este de la República Democrática del Congo obligó a su selección a mudar su preparación a Bélgica. Estados Unidos condicionó la entrada del plantel a un aislamiento estricto.
La cuenta regresiva hacia el Mundial 2026 incorporó un foco de tensión geopolítica y sanitaria. El brote de ébola decretado en el este de la República Democrática del Congo afectó la planificación de su selección de fútbol.
Ante la situación, la federación africana decidió trasladar la preparación del equipo a Bélgica. Las autoridades de Estados Unidos respondieron con una exigencia: todo el plantel y cuerpo técnico deberá cumplir un aislamiento estricto de 21 días para ingresar al país norteamericano.
El seleccionado dirigido por el francés Sébastien Desabre, que logró la clasificación tras 52 años de ausencia, se encuentra concentrado en la ciudad de Lieja. La intención de trasladar la base a Europa fue resguardar la salud del plantel frente a una emergencia internacional declarada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
“Hemos sido muy claros con Congo en que deben mantener la integridad de su burbuja durante 21 días antes de poder venir a Houston el 11 de junio”, declaró Andrew Giuliani, director ejecutivo del Grupo de Trabajo de la Casa Blanca para el Mundial. “Deben mantener esa burbuja o se arriesgan a no poder viajar. No podemos ser más claros. La prioridad es la seguridad del pueblo estadounidense y de los aficionados”, agregó.
La OMS reporta 82 casos confirmados y casi 750 sospechosos debido a la cepa. La FIFA y el comité organizador trabajan para blindar el torneo y evitar que una crisis sanitaria afecte la Copa del Mundo.
