Un informe del McKinsey Global Institute revela que el 58% de las horas de trabajo en diez economías europeas pueden ser automatizadas con la tecnología actual. El estudio proyecta un valor económico potencial de USD 1,9 billones para 2030 y señala un cambio en el rol humano hacia la supervisión de sistemas automatizados.
El McKinsey Global Institute publicó esta semana Agents, robots, and us, un informe sobre cómo la inteligencia artificial está reorganizando el trabajo en diez economías europeas que concentran más de tres cuartos de la fuerza laboral y el PBI regional. La cifra central indica que el 58% de las horas de trabajo actuales se pueden automatizar con la tecnología que ya existe: el 44% por agentes y el 14% por robots. El valor económico potencial, en el escenario medio de adopción a 2030, alcanza los USD 1,9 billones.
El informe clasifica las habilidades demandadas hoy por los empleadores europeos en tres grupos. Solo el 10% son habilidades puramente humanas (liderazgo, juicio clínico, negociación, resolución de conflictos). Otro 15% son habilidades puramente automatizables (tareas estructuradas). El 75% restante son habilidades compartidas, donde la máquina ejecuta y la persona valida, según los ejemplos del estudio.
Entre 2023 y 2025, la demanda de fluidez con IA en los avisos laborales europeos se multiplicó por cinco, mientras que la demanda de habilidades técnicas creció solo 1,7 veces. Esto indica que las empresas buscan empleados que sepan usar la IA, más que ingenieros que la construyan.
El informe concluye que los trabajadores pasarán de ejecutar tareas a orquestar sistemas que las ejecutan, configurando un rol de supervisión más que de colaboración entre pares.
