El fiscal general de California, Rob Bonta, ha iniciado una investigación formal contra la FIFA por posibles prácticas engañosas en la asignación de asientos, tras denuncias de hinchas que pagaron por entradas premium y recibieron ubicaciones de menor categoría.
El Mundial 2026 enfrenta un nuevo capítulo judicial. El fiscal general de California, Rob Bonta, abrió una investigación formal contra la FIFA por presuntas «prácticas comerciales engañosas» en la asignación de asientos, luego de que hinchas denunciaran haber pagado sumas elevadas por entradas de categoría premium y recibir ubicaciones de menor rango.
Según un informe de The Athletic, los boletos de Categoría 1 —los más costosos— fueron reasignados a zonas que originalmente figuraban como inferiores. Bonta sospecha que la FIFA modificó los planos de los estadios después de concretar las ventas masivas, lo que podría violar las leyes de protección al consumidor de California.
En una carta pública, el fiscal cuestionó si la entidad que preside Gianni Infantino alteró unilateralmente los mapas de los estadios «codificados por colores» presentados durante la compra, al momento de entregar los tickets definitivos.
Desde Zúrich, la FIFA intentó reducir la polémica alegando que los planos mostrados eran meramente «indicativos». Sin embargo, esta explicación no satisfizo a las autoridades locales ni a la organización Football Supporters Europe (FSE), que calificó los precios de la actual edición como una «extorsión monumental».
En comparación con ediciones anteriores, el costo de las entradas para la final del Mundial 2026 alcanza los 32.970 dólares, frente a los 1.600 dólares de Catar 2022, una cifra récord en la historia del fútbol.
