La reconstrucción del itinerario de los dos ciudadanos neerlandeses que murieron por hantavirus abarca más de cuatro meses y múltiples provincias argentinas, además de Chile y Uruguay. Las autoridades sanitarias buscan determinar el lugar exacto del contagio.
La investigación por el brote de hantavirus detectado a bordo del crucero MV Hondius sumó un elemento clave: la reconstrucción detallada del recorrido que realizaron en Argentina y países vecinos los dos ciudadanos neerlandeses identificados como caso índice, que fallecieron. El itinerario, que se extendió durante más de cuatro meses y atravesó múltiples provincias y regiones, complejiza la búsqueda del lugar donde pudo haberse producido el contagio.
Según informaron el Ministerio de Salud de la Nación y la ANLIS-Malbrán, la pareja ingresó al país el 27 de noviembre del año pasado y comenzó un extenso viaje por tierra que incluyó distintos destinos de la Patagonia y otras regiones. Durante 40 días recorrieron Argentina en auto antes de cruzar a Chile el 7 de enero. En territorio chileno continuaron su viaje durante 24 días más, también por vía terrestre. Luego regresaron a Argentina el 31 de enero e ingresaron por la provincia de Neuquén. Doce días más tarde volvieron a salir hacia Chile, desde donde más adelante reingresaron al país por Mendoza. A partir de ese punto inició un nuevo tramo de 20 días por distintas rutas argentinas hasta llegar a Misiones. El viaje siguió con un cruce por tierra a Uruguay el 13 de marzo, y un regreso al país el 27 de ese mismo mes. Finalmente, se trasladaron hacia el sur y arribaron a Ushuaia, desde donde embarcaron el 1° de abril en el crucero que posteriormente quedó bajo observación sanitaria.
La amplitud geográfica de ese trayecto es uno de los factores que complica la investigación epidemiológica. Los especialistas buscan determinar en qué momento y lugar pudo haberse producido la exposición al virus, teniendo en cuenta que el período de incubación del hantavirus puede extenderse durante varias semanas y que los síntomas pueden aparecer tiempo después del contacto inicial. Hasta el momento, las autoridades sanitarias confirmaron que no se identificaron casos asociados en Argentina vinculados con el recorrido de la pareja. Ese dato fue destacado por fuentes oficiales como un indicador relevante, ya que reduce la posibilidad de transmisión en algunos puntos del itinerario, aunque no permite descartar ninguno de manera definitiva.
En paralelo, equipos técnicos del Malbrán se trasladarán a Ushuaia para avanzar con operativos de captura y análisis de roedores en áreas vinculadas al recorrido más reciente de los casos. El objetivo es detectar la eventual presencia del virus en reservorios naturales y determinar si existió circulación viral en la zona. Desde el Ministerio de Salud aclararon que, por el momento, no está confirmado que el contagio se haya producido en territorio argentino. Además, señalaron que la provincia de Tierra del Fuego no registra casos de hantavirus desde el inicio de la notificación obligatoria de la enfermedad, en 1996.
El caso genera especial atención entre los especialistas porque el brote se registró en un contexto poco habitual para este tipo de infecciones. El hantavirus suele asociarse a ambientes rurales o a espacios con presencia de roedores, no a entornos cerrados como un crucero en alta mar. A eso se suma la identificación de la cepa Andes, la única variante conocida capaz de transmitirse entre personas, aunque en situaciones excepcionales y bajo contacto estrecho. Mientras continúa la investigación, el buque permanece bajo monitoreo sanitario y parte de los pacientes ya fueron evacuados hacia Europa para su tratamiento. Las autoridades buscan ahora reconstruir con precisión la secuencia de contagios, tarea que dependerá tanto del análisis clínico de los casos como de la reconstrucción de los movimientos previos de la pareja.
En esa misma secuencia de traslados, la situación sanitaria de la mujer —pareja del hombre que murió el 11 de abril— generó alertas en un vuelo comercial en Sudáfrica. Según informó la aerolínea KLM, la pasajera estuvo brevemente a bordo de un avión que debía partir desde Johannesburgo hacia Ámsterdam, pero la tripulación decidió impedirle viajar debido a su estado de salud y fue retirada antes del despegue. El episodio ocurrió a fines de abril, días después de que la mujer descendiera de un vuelo proveniente de la isla de Santa Elena, en el marco de la evacuación médica vinculada al brote. En paralelo, la investigación se extendió a un vuelo sanitario que trasladó a la mujer desde la isla de Santa Elena hasta Johannesburgo. Según informó la Organización Mundial de la Salud, se intenta localizar a los pasajeros de ese avión, que ahora quedó bajo análisis como parte del rastreo de contactos. En ese vuelo viajaban 82 pasajeros y seis tripulantes. La mujer presentó síntomas durante el traslado y murió poco después de aterrizar en Sudáfrica, lo que activó los protocolos para identificar posibles contagios.
