El monto que les queda a los hogares tras pagar servicios básicos como luz, gas y agua sigue en descenso, según consultoras privadas. La reducción afecta especialmente a los sectores de menores ingresos.
El ingreso disponible de las familias argentinas, es decir, el dinero que resta luego de abonar gastos fijos como electricidad, gas y agua, registró en febrero su sexta caída consecutiva, de acuerdo con informes de las consultoras Empiria y Equilibra. Este indicador se encuentra por debajo del nivel de noviembre de 2023.
Según los analistas, el cambio en los precios relativos —considerado necesario— impacta en un consumo masivo que aún no se recupera. Aunque el consumo privado cerró el año cerca de su pico histórico, la desaceleración se hizo notoria hacia fin de año.
Empiria señaló que el ingreso disponible se contrajo un 2,1% real mensual en febrero respecto de enero, y prácticamente no varió frente al mismo mes de 2025. “Continúa un proceso de deterioro que comenzó en septiembre de 2025, y actualmente se ubica 5,4% por debajo del nivel de 2023”, indicaron.
Por segmentos, la caída fue del 1,6% en los hogares de mayores ingresos y del 2,7% en los de menores recursos. En febrero, la canasta de ingresos reales se deterioró un 0,8% mensual, con descensos en todos los componentes: los salarios registrados bajaron un 1,1% (acumulan un semestre de caída), con una contracción del 1,3% en el sector privado formal y del 0,6% en el público.
Los gastos fijos crecieron un 3,5% en febrero, impulsados por el aumento del 8,9% en electricidad y gas y del 4,5% en expensas. La baja del 0,3% en alquileres compensó solo parcialmente el incremento. Actualmente, los gastos fijos representan aproximadamente el 24% de los ingresos, casi 8 puntos porcentuales más que a fines de 2023.
Equilibra, por su parte, reportó que el ingreso disponible registrado cayó un 0,6% mensual y un 2,8% interanual, situándose un 11% por debajo del promedio previo a la transición de gobierno (enero-septiembre 2023). El economista Lorenzo Sigaut Gravina explicó que la inflación de febrero fue del 2,9% mensual, aunque no fue homogénea: los hogares del 10% más pobre enfrentaron una inflación del 3,3%, mientras que el 10% más rico tuvo un 2,9%.
Según la consultora, los jubilados que no cobran la mínima fueron los que menos perdieron ingreso disponible (-0,4% mensual y -2,6% interanual), seguidos por los asalariados privados formales (-0,5% mensual y -1,6% interanual). En cambio, las jubilaciones mínimas (con bono) y los trabajadores del sector público registraron caídas del 0,9% mensual cada uno, y en la comparación interanual las mermas fueron del 7,4% y 5,6%, respectivamente.
El Gobierno y el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) esperan una desaceleración del nivel de precios a partir de abril, cuando también podría comenzar a observarse una suba del salario real si se moderan los incrementos de los servicios públicos para reducir subsidios.
