En su aniversario número 50, la historia de Apple ofrece claves sobre innovación, diseño y comunicación que resuenan en los desafíos actuales de la agricultura.
El pasado 1 de abril se cumplieron 50 años desde que Steve Jobs y Steve Wozniak fundaron formalmente Apple. Desde el Apple II hasta el iPhone, la empresa ha redefinido la tecnología digital de uso personal y corporativo, enfocándose en el usuario mediante la innovación y un diseño implacable. La historia de Apple está marcada por la personalidad de Jobs, pero aquí se rescatan varios mensajes que pueden hacer eco en la realidad de la agricultura en 2026.
La política y la sociedad tienden a polarizar, pero la realidad cotidiana mezcla tecnología, economía y cultura en cada proceso y producto donde la agricultura está involucrada. El proteccionismo se manifiesta con fuerza, pero la tecnología ya decidió que el mundo será global o no será nada. La inédita demanda de alimentos, fibras, energías y servicios obliga a producir cada vez más, mientras el ambiente impone límites severos. Ante desafíos tan contradictorios, el recurso de invocar el “campo de distorsión de la realidad” que usó Jobs podría ser útil para aumentar la producción cuidando el ambiente, sin negar la realidad sino probando opciones que desafíen restricciones no siempre reales.
Las soluciones tecnológicas ya no vendrán de un solo lugar o cultura; se requiere una polinización cruzada similar a la que funcionó en Apple: interrelación entre grupos de trabajo y espacios culturales diversos. Los desafíos de la agricultura deben invocar el espíritu de Jobs para superar el aislamiento disciplinario y habitar en el cruce entre ciencias duras y humanidades: satélites y música, procesadores y flower power, matemáticas y pintura, edafología y literatura. Jobs se inspiró en procesos creativos del arte para innovar, del mismo modo que se busca una solución para adaptar una sembradora o localizar un gen para editar en un maíz.
Al final de sus días, Jobs tomó conciencia de la revolución biotecnológica del siglo XXI. Hay una analogía poderosa entre la biotecnología, donde habitará buena parte de la agricultura, y la digitalización, donde siempre habitó Apple. La agricultura y el mundo digital convergerán cada vez más integrados. Por último, los procesos comunicativos que la agricultura necesita para construir una percepción más amigable y consolidar licencia social requieren saltar prejuicios, relajar el mensaje y confundirse con los diálogos de la sociedad. Apple supo innovar pensando en el usuario como fuente de inspiración y construyó una cultura de comunicación y marketing en función de esa visión.
