La erosión en la costa norte de la desembocadura del río Quequén se intensifica por la acción de las olas, el viento y los nidos de loros barranqueros. La extensión de la Escollera Sur del puerto en 2008 agravó la pérdida de arena, que ya supera los 2500 metros de playa. Vecinos y expertos reclaman una obra de refulado para recuperar el frente costero.
QUEQUÉN (Enviado especial). La erosión costera en la zona conocida como Bahía de los Vientos, a unos cinco kilómetros al norte de Necochea, se agrava día a día. El impacto constante de las olas y el viento, sumado a la actividad de los loros barranqueros que excavan miles de nidos en los acantilados, contribuye a la pérdida de terreno. Este fenómeno afecta a balnearios y desarrollos inmobiliarios que crecieron en la última década, especialmente tras la pandemia.
El problema se intensificó desde 2008, cuando se extendió en casi 400 metros la Escollera Sur del puerto de Quequén. Esa obra interrumpió la deriva litoral de arena, provocando la desaparición de al menos 2500 metros de playa entre el parador Las Olas y Punta Carballido. A pesar de los esfuerzos por apuntalar los acantilados con rocas, el mar sigue ganando terreno y pone en riesgo las propiedades ubicadas en primera línea.
Vecinos y damnificados señalan como responsable al Consorcio de Gestión del Puerto de Quequén, que proyecta una obra de refulado para recuperar la arena. Esta técnica consiste en extraer arena retenida en el margen este de la escollera o del dragado del canal de acceso y volcarla sobre la costa mediante cañerías. El presidente del Consorcio, Mariano Carrillo, confirmó hace un mes y medio el compromiso de avanzar con un estudio de impacto ambiental para concretar el refulado. “Es una obra necesaria para devolverle a Quequén toda su grandeza”, declaró durante el aniversario del puerto.
El ingeniero civil Néstor Diez, consultado por LA NACION, sostuvo que “el avance del mar está súper acelerado, es exponencial y será cada vez peor”. Diez considera que el refulado debe combinarse con escollerados para retener la arena, de lo contrario la solución será temporal. El puerto de Quequén, de fuerte actividad cerealera, obtendría los fondos necesarios de sus propios ingresos para financiar la obra. Hasta el momento no se obtuvieron precisiones sobre el avance del estudio de impacto ambiental debido a urgencias surgidas por una protesta de camioneros que paralizó la terminal durante tres semanas.
