En una semana marcada por el primer aniversario del fallecimiento del Papa Francisco y el envío al Congreso de la reforma electoral, la política argentina mostró un abanico de posiciones y ausencias significativas.
La Basílica de Luján fue escenario este martes de un homenaje al Papa Francisco en el primer aniversario de su muerte. La misa, oficiada por la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), convocó a un amplio espectro de dirigentes políticos. Entre los asistentes se encontraban el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, junto a intendentes e integrantes de diversos espacios. La vicepresidenta Victoria Villarruel no asistió al acto, optando por participar en otro homenaje en Almagro.
Durante la ceremonia, el presidente de la CEA, monseñor Marcelo Daniel Colombo, revalorizó el legado del pontífice y su cercanía con los sectores más postergados. Además, lamentó los cuestionamientos que recibió en vida y condenó «la agresividad permanente en el lenguaje y los gestos violentos».
En paralelo, el Gobierno anunció el envío al Congreso del proyecto de reforma electoral, que incluye la eliminación de las PASO, cambios en el financiamiento y la implementación de la «ficha limpia». El presidente Javier Milei confirmó la iniciativa a través de sus redes sociales. El diputado nacional Miguel Ángel Pichetto cuestionó la propuesta, argumentando que será difícil conseguir una victoria legislativa y que el argumento del costo económico es «poco sólido».
Desde el exterior, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, realizó declaraciones sobre la política argentina. A través de su cuenta en X, afirmó que el gobernador Axel Kicillof «será seguramente presidente de la Argentina» y criticó la política económica del gobierno de Milei, mencionando «colas para recibir comida en restaurantes públicos».
