Desde sus inicios en el polideportivo de Vélez Sarsfield hasta su actual rol en los Houston Astros, la trayectoria de Marcelo Alfonsín refleja una dedicación que superó barreras geográficas y culturales.
Marcelo Alfonsín, un argentino nacido en el barrio porteño de Versalles, ha construido una carrera como entrenador en el sistema de las Grandes Ligas de béisbol de Estados Unidos. Su camino comenzó en el polideportivo de Vélez Sarsfield, donde a los nueve años descubrió su pasión por este deporte, atraído por su mezcla de estrategia y habilidad.
Tras un distanciamiento durante la adolescencia, Alfonsín retomó el béisbol de adulto, llegando a dirigir de forma voluntaria la categoría sub-18 en Vélez. Posteriormente, combinó su trabajo en una empresa de telecomunicaciones con su labor en el club, hasta que decidió dedicarse por completo al béisbol. Su desempeño lo llevó a integrar los cuerpos técnicos de selecciones nacionales argentinas, lo que funcionó como trampolín para oportunidades internacionales.
La pandemia representó un momento de incertidumbre, pero también fue el preludio de un cambio. Tras una postulación a los Cincinnati Reds, finalmente fue contratado por la organización de los Houston Astros. Su primera experiencia fuera del país fue en la República Dominicana, donde pasó tres años y enfrentó desafíos de adaptación cultural y lingüística.
Su llegada a Estados Unidos incluyó destinos como Carolina del Norte y Wisconsin. En este último, el frío extremo fue una experiencia impactante: «El primer mes nos morimos de frío», relata Alfonsín. Actualmente, se desempeña en Houston, donde la rutina es intensa durante la temporada, con una agenda que incluye alrededor de 130 partidos en cinco meses.
Su historia ejemplifica una trayectoria de perseverancia, desde los campos de entrenamiento en Buenos Aires hasta los complejos de las Grandes Ligas, superando obstáculos y adaptándose a nuevos entornos para cumplir su objetivo profesional.
