Fuentes oficiales admiten una caída del poder adquisitivo de los trabajadores registrados, aunque cuestionan si las negociaciones colectivas reflejan la totalidad de los ingresos. Mientras, datos de universidades y el propio Estado muestran que los aumentos acordados quedaron por debajo de la inflación.
El Gobierno reconoció en privado que los salarios de los trabajadores registrados perdieron poder adquisitivo en el primer trimestre de 2026, en un contexto de aceleración inflacionaria. Sin embargo, desde despachos oficiales se cuestionó si las paritarias siguen siendo el mejor termómetro para medir la evolución real de los ingresos, argumentando que una parte creciente de la recomposición pasa por acuerdos dentro de cada empresa, bonos, premios por productividad y otros adicionales.
Más allá del debate metodológico, los datos muestran un comienzo de año adverso para los ingresos. Según estimaciones del Programa de Capacitación y Estudios sobre Trabajo y Desarrollo (Cetyd) de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam), las principales paritarias del sector privado acordaron subas promedio por debajo de la inflación registrada en cada mes: 1,7% en enero (frente a 2,9% de inflación), 0,8% en febrero (2,9%) y 2,3% en marzo (3,4%).
Los datos oficiales más recientes van en la misma dirección. Un informe de la Secretaría de Trabajo indica que el salario conformado promedio de los 27 principales convenios colectivos cayó 2% en términos reales en marzo respecto de febrero y acumuló una baja de 5% interanual frente a marzo de 2025. En siete de los últimos ocho meses se registró una pérdida de capacidad de compra promedio en esos acuerdos.
En la Secretaría de Trabajo sostienen que estos datos no capturan la totalidad de los ingresos, ya que los convenios relevan principalmente conceptos normales y permanentes, pero no siempre reflejan pagos variables. Por ello, ponen el foco en los registros administrativos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), que muestra una evolución más favorable para el salario medio del empleo privado registrado.
La heterogeneidad sectorial es marcada. Según el informe oficial, sólo un grupo reducido de convenios logró mejoras reales en el último año, como Aceiteros (+13,1%) y Transporte automotor (+6,1%). En el otro extremo, sectores con fuerte peso en el empleo y el mercado interno registraron caídas significativas: Textiles (-11,2%), Alimentación (-9,4%), Metalúrgicos (-9%) y Comercio (-8%), este último siendo el convenio más numeroso del país.
Consultoras privadas advierten que parte de esta dinámica responde a la política oficial, que habría intentado reinstalar una pauta salarial de referencia cercana al 2% mensual para consolidar la desaceleración inflacionaria.
