El presidente de Estados Unidos removió a Pam Bondi de su cargo como fiscal general, siendo el segundo miembro de su gabinete en ser reemplazado en semanas. Su salida ocurre en un contexto de descontento con el ritmo de ciertas investigaciones.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, destituyó este jueves a Pam Bondi de su cargo como fiscal general (ministra de Justicia). Esta decisión se produce en un contexto de tensiones reportadas entre el mandatario y la funcionaria, vinculadas al avance de investigaciones sobre adversarios políticos de Trump.
Bondi es el segundo miembro del gabinete en ser removido en las últimas semanas, luego de la salida de la secretaria de seguridad nacional, Kristi Noem, el mes pasado. En su red social Truth Social, Trump se refirió a Bondi como una «Gran Patriota estadounidense» y una «amiga fiel», señalando que se incorporará al sector privado.
El despido pone fin a un mandato de 14 meses marcado por una gestión turbulenta. Durante su período, Bondi intentó manejar las demandas de un presidente que, según reportes, buscaba un control sin obstáculos del Departamento de Justicia para impulsar investigaciones contra objetivos políticos específicos, incluso cuando fiscales advertían sobre la falta de pruebas suficientes.
El fiscal general adjunto, Todd Blanche, asumirá el cargo de manera interina. Según informaciones, el principal candidato para sucederla de forma permanente es Lee Zeldin, actual jefe de la Agencia de Protección Ambiental, quien se reunió con Trump el martes.
Fuentes cercanas a la administración indicaron que, si bien Trump sentía aprecio por Bondi y la había elogiado públicamente en el pasado, su descontento creció por la forma en que se condujeron investigaciones penales sobre opositores políticos. El presidente habría expresado frustración por la falta de más acusaciones o detenciones en estos casos.
Entre los esfuerzos que no han avanzado según las expectativas del presidente se encuentran investigaciones sobre figuras como la exasesora de la Casa Blanca Cassidy Hutchinson, el exdirector de la CIA John Brennan, el senador demócrata Adam Schiff y el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, entre otros. Algunos de estos casos han sido desestimados por jueces federales o no han encontrado base para presentar cargos.
Algunos aliados de Bondi sugieren que la falta de procesamientos podría estar relacionada con la cautela del fiscal general adjunto Todd Blanche, quien habría actuado por preocupaciones políticas y sobre su futuro profesional. El apoyo de Trump a Bondi comenzó a disminuir el año pasado, tras críticas por la gestión en la publicación de los archivos de Epstein y por supuestas deficiencias en su comunicación pública.
Bajo la administración de Bondi, el Departamento de Justicia experimentó una reestructuración significativa, con el cierre de oficinas y la salida de miles de abogados federales, muchos de los cuales trabajaban en casos que involucraban a Trump. La posible designación de Lee Zeldin, quien tiene escasa experiencia legal, genera interrogantes sobre la estabilidad y confianza dentro del departamento.
