El diputado y referente cooperativista fue distinguido por la Universidad de Buenos Aires. En su discurso, repasó su trayectoria y realizó un análisis de la historia económica argentina, estableciendo paralelos con políticas del pasado.
El histórico dirigente cooperativista y diputado nacional Carlos Heller recibió este martes el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires en un acto realizado en la Facultad de Ciencias Económicas. La ceremonia fue encabezada por el vicerrector Emiliano Yacobitti y la secretaria Natalia Guidolín. El elogio académico estuvo a cargo de Daniel Nieto, quien destacó la trayectoria de Heller como una figura que cruza la política, lo social y el mundo financiero.
Durante su intervención, Nieto subrayó tres aspectos centrales en la figura de Heller: su rol en la construcción del ámbito financiero cooperativo, su participación política y social desde la década de 1990, y su paso por el deporte y su labor como legislador promoviendo el desarrollo de las pymes.
Al tomar la palabra, Heller adoptó un tono personal y reflexivo, vinculando su recorrido a los vaivenes de la economía argentina. Recordó sus inicios en la década del 60, cuando perdió su empleo en una empresa autopartista, y su posterior ingreso al mundo del cooperativismo financiero.
Uno de los pasajes centrales de su discurso fue el recuerdo de la resistencia a la reforma financiera impulsada por José Alfredo Martínez de Hoz durante la última dictadura militar, destacando la movilización del sector cooperativo para mantener su figura jurídica.
En su repaso histórico, Heller también hizo referencia al crecimiento de las cajas de crédito y al rol del Banco Credicoop. Evocó consignas del movimiento cooperativo y analizó las décadas siguientes, con referencias a las políticas neoliberales, la convertibilidad y el impacto de la crisis de 2001. Afirmó que el modelo cooperativo resolvió crisis con más participación y recordó la decisión de no cerrar las entidades durante el colapso de 2001-2002.
El dirigente también reivindicó la construcción del Centro Cultural de la Cooperación, inaugurado en 1998, como un espacio de producción intelectual.
